martes, 14 de abril de 2009


Decía Edward Bloom que cuando conoces al amor de tu vida el tiempo se detiene... y que cuando se vuelve a poner en marcha, lo hace aún más rápidamente para recuperar lo perdido, y tenía toda la razón.

Si bien Alex Kapranos no es, lo que se dice, el amor de mis amores, lo cierto es que como frase introductoria, me viene al pelo, teniendo en cuenta mis recuerdos defectuosos de ese día,ciertamente difusos, como pasados a cámara rápida a ritmo de trepidante videoclip.

Pero es normal,imagínate, frente a frente con tu ídolo,(que se dice pronto). Aquél que ni en tus mejores fantasías pensaste conocer, y con el que has soñado tantas veces; cosas vergonzosas, pendantes incluso, que te ruborizan tanto que ni te atreves a clavar la mirada en el rostro profanado por tu perturbada imaginación.

Pero ahí está, justo delante, escuchando como se escapa de mi boca un lastimoso gemido de admiración contenida, con una educada sonrisa en el afeminado rostro y te esfuerzas en parecer una persona poco afectada por su presencia extraterrenal. Tiende la mano hacia mi,y la veo avanzar lentamente, como mis pensamientos frustrados contrarios al refinamiento inglés que tira por tierra cualquier intento de acercamiento corporal,pero cuando me doy cuenta, he sido cegada por la luz que desprende su abrillantada dentadura y poco me importa, al fin y al cabo su aliento ha rozado mi rostro ya. Huele a una mezcla de tabaco y vino, y me encanta.

Es Alex Kapranos me digo, el mismo que me ha obsesionado hasta la extenuación, y mi apatía mental empieza a mosquearme. Tiene una pashmina alrededor de su blanquecino cuello, pitillos, una chupa seguramente de alguna tienda cara y los ojos más blancos que he visto jamás. Me firma agilmente, la costumbre ayuda, y me dice entrecortadamente, que yo si soy "una real fan", no en vano he llevado toda mi colección de reliquias del grupo.

Nos sacamos una foto, al tiempo que su negativa a cantar para mi me frusta un poco más, "I'll sing for you in the show". dice, y me enamoro más de él,más si cabe, más incluso que aquellas fotos, de aquella voz y recuerdo que si es posible tener ilusiones, metas y sueños, y que el representa muchas, pueriles y ñoñas, pero ilusiones, al fin y al cabo.

Cuando me voy, le observo de refilón. No es una muesca más en mi colección de propósitos, él es un sueño cumplido que me va a dar fuerzas en mi camino a conseguir muchos más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jaja, hoy he visto una carta tuya que tenía un dibujo que me hiciste de franz. xDD
ya te haré una foto.

Claire.