sábado, 4 de julio de 2009

De G y sus historias


Niños no leaís ésto, y sobre todo, no intenteís entenderlo.

Cuando la bautizaron con aquél nombre, "G" debió pensar que el destino trataba de reirse de ella, pues, paradojas de la vida, ella jamás tendría ningún tipo de relación con el consabido punto, objeto de debate en tantas revistas superpop. El caso es que nuestra protagonista no había tenido mucha suerte con los hombres, digámoslo así.Vamos que que si en 2005, Steve Carell no hubiera estado disponible para rodar Virgen a los 40, seguramente la habrían elegido como protagonista de la comedia por unanimidad. Aunque G no tenía 40, de momento, y más que protagonista de una comedia americana, podría haber protagonizado un drama de León de Aranoa, pero más o menos os haceís a la idea.

Y su vida no era fácil, era complicado controlar las sucesiones de amores compulsivos obsesivos no correspondidos que se sucedían semanalmente en su historial, probables sementales que se cruzaban en su existencia, ¿Por qué no había ninguno para ella? ¿Qué debía hacer? ¿Acaso pedía demasiado? Porque ella lo había intentado todo, pasando por su fase de trastorno bipolar a sus cambios constantes de ideología política, por sis cambios de atuendo, pero nada, G era una incomprendida, desgraciada, sola, con un único propósito incumplido, y el amor no llamaba a su puerta, o si llamó G no lo oyó.

Y es que cuando digo que lo había intentado todo, es porque lo había intentado de verdad. Incluso había intentado tragarse entero el Ulysses de Joyce, vamos que de sacrificio sabía un rato, pero lo había dado ya por imposible, jamás sería Anna Karenina, o como mucho acabaría tirándose tristemente a las vías de tren, que jamás a Vronski. Su amado destino, se reía en sus narices.

Y aquella tarde, en vez de salir a agarrarse una buena cogorza para ahogar las penurias amorosas, G quedó con sus amigas para ver una película; E y K, o dos histriónicos y claros ejemplares de que todo en esta vida es posible. Y alquilaron una película, una película llamada "Diarios de una ninfómana", para más inri, toda una declaración de intenciones. Y claro, esto para G, era lo más, un sueño recogido en un disco de dos horas de duración.

G siempre había odiado el cine, despreciaba a Sofia Coppola, se reía de las películas lentas y odiaba a Woody Allen, de hecho rehusaba a ver muchas películas que para ella resultaban aburridas, existencialistas e innecesarias ,pero aquella la marcó. Fueron las dos horas más silenciosas de su vida, parecía la niña de poltergeist, a punto de traspasar la pantalla. Arriba, abajo, de pie, sentada, de espaldas, en la calle, el coche, en el super, cuánto ejercicio concentrado en tan pocos pasos, eso si era deporte y no aquellas duras sesiones de Eva Nasarre. Y como siempre pasa, la ficción supera a la realidad,o al menos se equipara a ella, y cada persona encuentra a su personaje dentro de una película, un arquetipo con el que identificarse. y G descubrió el papel de vida en esta película. Y no, no es algo previsible, ni es la protagonista, ni la maddame, ni el hombre paralítico. Es la mejor amiga de la protagonista en un momento especialmente memorable en el que ésta silenciosamente se guarda un consolador transparente en su bolso.


Y como a falta de pan buenas son tortas, decidió que no era momento para desoir al destino y G se fue a trabajar a un sex shop, fingiendo una experiencia inexistente y una sabiduría adquirida a golpe de wikipedia. Y tal fue su éxito que G patentó su propio consolador, así como consiguió un buen aumento del índice de natalidad, despues de sus consejos ruinosos. Y llegó a ser tan rica o más que Bill Gates.
Y aunque el dinero no da la felicidad dicen, paga muchas cosas. Y G fue feliz, muy feliz y comió...perdices y hoy día tiene su propia mansión Playboy, y hasta un negro que la abanique, esencial. Y desde su trono hoy se ríe de todos aquellos que no creyeron en ella.

1 comentario:

Anónimo dijo...

genial xdddddddd
nunca un sábado dio tanto de sí.

Claire.