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martes, 18 de agosto de 2009

Asleep





De repente todo se vuelve blanco, no negro como cuando te mareas o te sientes mal, blanco, inmaculado, puro. Y Alrededor de esa sensación etérea casi celestial, empiezan a sonar muchas melodías juntas, conformando un universo particular, todas las que a lo largo de tu vida han logrado significar algo bueno para tí, entretejidas con momentos especiales de tu existencia, todas ellas conformando la canción que pone banda sonora a tu triste intento de vida.

Por un instante,solo sientes paz, mucha, un alivio estremecedor que hasta asustaría si pudieras asustarte, porque no es felicidad sino un estadio superior, en el que se entremezclan sufrimiento, agonía y todo lo bueno que existe en el mundo, fundando una sola sensación de soledad austera, en la que solo estás tú , sin que ello importe. Y es extraño, porque todos los buenos sentimientos junto con los que desde luego no no lo son tanto solo crean una gran tranquilidad, como fundiéndose en una sola cosa y olvidando su naturaleza, como si por un momento nos quisieran hacer ver que realmente nada importa, todo es superable, todo se olvida, incluso las personas, o como si simplemente borraran nuestra capacidad para decidir lo que nos duele o lo que no. A fín de cuentas, es agua pasada.

Pero entonces por un segundo te dan una tregua, o algo así. Sientes que cesa la melodía y necesitas desaforadamente que ésta siga acompañándote, aunque sepas que eso no va a pasar. Pero no la misma, otras nuevas, otras que definan momentos posteriores que aunque pueden resultar importantes o salir rana no han tenido aún la posibilidad de ser juzgados, y te parece tan injusto, y tú te sientes tan rastrera, que por fín, cuando abres los ojos, y respiras, piensas que nunca esa sensación había sido tan satisfactoria, mientras que todo lo demás te parece una minúscula nimiedad, en comparación con la posibilidad de poder seguir sintiendo, sintiendo un beso, el arañazo de un gato, el sonido de sus risas. Y ves lo absurdo de todo.

Y es que al final resulta que nunca estamos tan solos como pensamos, ni somos tan buenos, ni tan malos, ni estamos tan locos. Todo depende del rasero con el que midamos nuestros actos. Pero al final, siempre queda algo que nos salva.

2 comentarios:

Free Castile dijo...

siempre hay una razon para ser feliz, aunque no la veamos, la vida es maravillosa

Claire dijo...

Con buenos pilares rara vez se cae el edificio.

Claire