viernes, 16 de octubre de 2009

Aquel día, aquella tarde de Febrero, te escribí






Era gracioso observarle remover el azúcar de su café lentamente, mientras esbozaba una de esas sonrisas que tanto solían divertirme. Murmuraba incoherencias, frases para salir al paso después del paréntesis temporal en nuestra relación amistosa y aunque titubeaba constantemente, su mirada de inocencia revelaba que estaba pensando justamente en aquello mismo que yo no pensaba comentar, aquel motivo por el cual la nostalgia reinaba en el ambiente.
Tenía algo olvidada su sonrisa, y cuando sus dientecillos descolocados se atrevieron a asomar un poco a través de aquellos labios que yo siempre solía comparar con los de Scarlett Johannson, pude contagiarme de su ánimo a pesar de las últimas noticias, y me apercibí de lo mucho que me habría ayudado a salir del paso días atrás, en mis patéticos intentos de autoconsuelo .

Habíamos pasado muchas cosas juntos, quizá más de las que él sabría jamás, porque me había acompañado en los años más convulsos de mi existencia. Las anécdotas eran ciento y un mil, pero mayor era el número de recuerdos que su presencia me evocaba, era inevitable pensar que una parte de mi había crecido junto a él aunque nunca ninguno nos hubiéramos dado cuenta.

Aquella época de transición, en la que de lejos camino al colegio observaba de lejos sus pasos mientras el rubor provocado por lo poco casual de nuestros encuentros,se extendía por mis mejillas, había pasado hace mucho, pero todavía persistía parte de la sensación que me provocaban aquellos momentos cuando su mirada azul me miraba extrañada en los largos paseos de tardes estivales.

Es curioso que el tiempo pase y sin embargo todo permanezca igual que aquella tarde, de conversaciones espontáneas y nieblas otoñales que fue el principio de todo.

martes, 13 de octubre de 2009

De chismes, mangantes y Elijah Wood


Desde siempre se me ha considerado una persona sin criterio para según qué cosas,- con mogollón de conocimientos sobre series, películas, actores, música y conciertos, pero sin referencia alguna sobre todo aquello que trascienda del mundo ficcional, ya sabeís- pues lo cierto es que niños, os he tenido engañados durante mucho tiempo y os lo habeís tragado como pardillos de instituto, así que seamos serios por un momento, que hoy, he decidido salir del armario.


De siempre he sabido que circula el rumor de que no tengo opinión, de que soy algo así como una cabeza hueca, un ser vacio, una chica callada sin tema de conversación, una zapatilla, hablando en términos coloquiales. Pues bien, os diré que tal afirmación es una falacia como un castillo, aunque supongo que ya os lo olíais. Supongo que para contrarrestrarla creé este blog, para expresarme libremente con todos aquellos que mereciendo la pena, quisieran leerme, o algo así, digamos que fue algo así como la presentación en sociedad de mi criterio. Pero os explico, todo es una cuestión de de apariencias, no me culpeís a mi si no a los demás, que es que cuesta compartir pensamientos que a veces vienen a ser elevados con seres de inteligencia inferior y es más fácil camuflarse entre ellos, aunque sin caer en su rutina, porque entonces estás ciertamente jodido, aunque de momento eso no ha pasado.


Pero en fín, que por ejemplificar un poco, hablemos de política: ya sabeís ese tema tabú y de lo más detestable sobre el que jamás me pronuncio, pero necesario en el día a día, o eso dicen. Así que veamos, para empezar se me ocurre poca cosa, pues de siempre me he considerado apolítica, -apática con el tema más bien y bastante inculta, que esa es otra-, pero me remito a Thomas Hobbes que creo describe perfectamente mi insatisfacción para con la raza humana con su "Homo homini lupus", -El hombre es lobo para el hombre" que viene a ser lo mismo y no suena tan pedante-, pues vereís, ni creo en la política ni creeré y es más, considero firme y sentenciosamente que el hombre es malo y corrupto por naturaleza-no solo para los demás sino para sí mismo- y nunca va a cambiar, y con envidias, odios y desigualdades, no vamos a ningún sitio, y de esos defectos adolecemos todos, unos en mayor medida y otros en menor, pero todos por igual, así que entre imperfecciones varias anda el juego. -Vale que sea feo caer en generalizaciones y afirmaciones varias sin comprobar,pero es lo que creo y nadie me va a convencer de lo contrario, y soy faltona y mala por naturaleza, pero oye, yo al menos lo reconozco-.

Seguro que me entendeís mejor,-voy a ser más gráfica- si defino el poder como el anillo de Tolkien,, la metáfora perfecta, (de hecho obviamente J.R.R se refería a él) pues lo coja quien lo coja, acaba pringado, siempre abusa de esa posición privilegiada que le da el anillo y se convierte en un ser feo, retorcido, codicioso y malo, un Smeagol con cargo político vamos (al que por cierto si se convierte en presidente, le pagamos una renta vitalicia con nuestros ingresos, que no es nada) y que por desgracia generalmente no tiene el rostro angelical de Elijah Wood y no nos alegra la vida con su rostro en los periódicos, pero bueno, nadie es perfecto y estos menos. Y naturalmente en la vida real no tenemos un Samsagaz Gamyi dispuesto a librar al mundo con su altruismo y servicialidad de la corrupción y la estafa, lo cuál resulta ciertamente desesperante, somos todos muy egoistas, protegemos nuestro culo, y el del próximo como mucho, pero no el de los demás.

Y es que no,no me convence ninguno de los que desempeñan o han desempeñado cargos políticos en nuestro país, ni en ningún otro. Desde tiempos inmemoriales nos vienen timando, mero trámite,si no es uno, es otro, y si no, a los hechos me remito. Nos han robado, involucrado en guerras, nos han engañado, ninguneado, subido impuestos y ahora estamos con el caso "Gürtell" que ya es la escojonación de Fausto, y muy resultón como gag humorístico. Y el problema es que son los mismos lobos, con distintos disfraces de cordero, algunos mejor vestidos que otros- porque algunos visten de "La martina"- pero los mismos. Y puede sonar radical, que de hecho supongo que lo es, pero mi forma de pensar siempre ha sido controvertida. De hecho aquellos con los que me he abierto más en estos aspectos me han llamado de todo, desde "ácrata", hasta "roja" pasando incluso por "fascista" y "pepera". Vamos que en cuestión de colores políticos, he sido verde, roja u hasta violeta, algó así como un Tinki Winki travestido, pero no os creaís, que todo depende de la óptica con que se me mire, porque yo de hecho de siempre he sido de Kas naranja.

Y a ver, es que aquí el problema está claro, viene de confundir términos, porque por ejemplo, política y religión no son sinónimos y se tienden a juntar, que anda que no habré oido miles de veces a la típica abuelita decir eso de "- Qué buena persona era, de misa diaria y votante del PP" y me indigna sobremanera. Porque señora, Álvarez Cascos también era del PP y le puso dos cuernos como dos soles a su ex mujer, así que aquí, somos todos igual de malas personas, aunque llevemos jersey de pico y polos de Ralph Lauren. ¿Y desde cuándo eres mejor persona por ir a misa? Porque anda que no conozco yo señoras que se pasean por la alfombra de la iglesia para lucir el bisón nuevo, como si del Hollywood Boulevard de la iglesia de turno se tratara, o para cotillear de la vecina del quinto, ¿Qué sabes? No ha parado de hacer vete tú a saber qué cosas por la noche porque no hacían más que sonar los muelles de su cama - menuda marrana- .Que no, leches, que a mi no me engañan, que si eres buena persona te vas a África en misión humanitaria, y no te las das de aspirante a santo de la Iglesia escuchando el mismo sermón diario en la iglesia todos los Domingos, mientras estás pensando en las ganas que tienes de rascarte el culo o de irte a casa a echarte la siesta en vez de aguantar al párroco de turno, que tiene mérito, pero no como para que te ganes la consideración de martir, sintiéndolo mucho.

Porque sí,la religión es otra cosa, qué tema tan controvertido, por otra parte. Ya decía Edward Bloom que es de mala educación hablar de ella, pues nunca sabes a quién puedes ofender, y tenía más razón que un Santo. Es un tema que corresponde a la esfera íntima de toda persona,de la que no debe trascender. Lo principal es no juzgar a los demás por sus creencias, dependen de tantas circunstancias que resultaría nefasto, y me parece perfecto que alguien se sienta orgulloso de ellas, pero que no las imponga, que resulta tiránico y de bastante mala educación,tanto por parte de unos como de otros, por otro lado. De todas formas a mi me encantaría conocer, -para felicitarle personalmente por su capacidad manipuladora,claro está- al que adaptó las enseñanzas de la Biblia a la doctrina católica. Si los escritos fueran ciertos, Jc-de colegueo- habría simpatizado con prostitutas y pecadores a los que protegía como a los que más, pero qué pasa? que nosotros de la Biblia tomamos lo que nos sale de los cojones. El "querrás al prójimo como a tí mismo" por ejemplo nos lo pasamos con el forro cuando criticamos todo lo que nos rodea, sin embargo algunos siervos de Dios se toman el "Dejad que los niños se acerquen a mí" de forma demasiado efusiva, oigan.


¿Y qué os podría decir del tema? Tantas cosas...he pasado por todos los estados; católica, atea, agnóstica, y...¿Seguidora de Escribá de Balaguer? que no, que es broma, aunque de pequeña iba a un club del Opus y todavía aquella estampa maligna me persigue en sueños, aquello si era terror y lo demás sin tonterias, aunque como he dicho respeto máximo (aunque lo odie, lo ODIE profuuuuuundísimamente, pero tengo motivos...vale,sí,me justifico, soy igual de intransigente que el resto, me encanta). Vamos, que en resumidas cuentas, existe una tajante separación, pero claro, eso habría que decírselo a individuos de la estirpe de Rouco Varela, que con esas ínfulas de notoriedad están en todos los saraos más contentos que unas castañuelas, total, que hablen, que hablen, el caso es estar en la cresta de la ola.

Y creo que de momento con esto me quedo la mar de satisfecha, es todo lo que tengo que decir en este, mi primer capítulo de sinceridad. Así que con esto y un biscocho, hasta la próxima publicación a las ocho. Espero que se me ocurra algo realmente ocurrente, estoy perdiendo mi chispa maligna.

lunes, 12 de octubre de 2009

It's ridiculous!


Siempre he temido al ridículo y siempre lo he evitado grácilmente, por eso en mi vida no suelo abrir en exceso la boca. Qué simple se siente una, qué pequeña, triste e insignificante en ese tipo de momentos -y eso que yo siempre he tenido un tamaño considerable-, pero en esos casos es como que te encogieran, te disminuyeran, te hicieran casi desaparecer y para el resto del universo fueras aún más nimia de lo que en realidad ya eres, que es mucho.

Pero en fín, no por mucho huir, escapas siempre de todo mal,al final siempre te acabas dando de bruces contra eso de lo que te escondes,como con todas las cosas en la vida. Y Resultó que el ridículo era listo y no solo eso, más rápido de lo que pensaba, aunque menos trágico y me encontró,- vaya si me encontró-, sin esforzarse demasiado, ocasionando un golpe bastante más terrible de lo que en mi ignorancia pensaba, pero que no resultó mortal.

Sobreviví, ¿quién lo hubiera dicho?y aunque con más inseguridad y un escozor permanente en el centro del pecho que me recuerda que no soy infalible aprendí una valiosa lección. Las heridas de guerra tardan en curarse, a veces, ni siquiera desaparecen, no se cierran, pero te hacen fuerte y te recuerdan que ni siquiera una absurda sensación como el ridículo puede echarte atrás, pues a fín de cuentas, nos encuentra a todos, alguna vez...otras incluso podemos provocarle nosotros mismos, y esas resultan de lo más placenteras, sobre todo cuando nadie las espera. Y lo que es más importante, no podemos dejar de vivir, por miedo, y perdernos todas esas cosas buenas y que pueden resultar tan ridículas, al fin y al cabo, si alguien lo puso ahí, es porque debería estar.

jueves, 8 de octubre de 2009

From the stars






Yo un día hace no mucho tiempo tuve una estrella.
Elisa tiene una estrella,¡Qué estupidez! pensaban todos cada vez que lo decía, qué cosa más rara e insulsa, ¡una estrella! ¿quién querría una con todas las que hay en el cielo? pero los niños son crueles muchas veces y no hay que dar mayor importancia a sus palabras, al fin y al cabo son eso, palabras, y yo estaba bien orgullosa de ella y no me importaba en absoluto la gente envidiosa que la miraba con malos ojos, ¿porque sabeís? saberla mía ,mi estrella, era mi consuelo y así sería por siempre jamás.

¿Y qué os podría contar? Pues muchas cosas ¿quién no tiene anécdotas miles de sus mejores años? De ella no podía presumir pues siempre me tomaban por loca o conformista,tampoco podía salir a pasear con ella, ni hacer los deberes o ir de compras, pero ¿Acaso importaba? Ella era lo que más quería, siempre ahí cuando la miraba, haciendome compañía de manera altruista,y lo que más le gustaba hacer, brillar con fuerza, sonriendo con sus dientes de perla, cantándome nanas sin pedir nada a cambio, mientras a mí, me encantaba mirarla, durante horas, entre resoplidos de bebé cansado ¿Y sabeís lo que era mejor aún? como además nadie más podía presumir de ello, me sentía orgullosa y plena de tener la mejor, la más grande, la cosa más preciosa, era dichosa con lo simple en mi inocencia, feliz; al fín y al cabo no en vano fueron buenos años, nunca se borrarán de mí.

¿Y Qué pasó? Pues lo que tenía que pasar, que me acostumbré a ella, pues a lo bueno siempre se acostumbra uno y más a la bondad, y un día la dejé de lado; la aparté y dejé de valorarla. La seguía mirando, de vez en cuándo, y la veía brillar, tan hermosa como siempre: tan brillante, esbelta y cercana, que no la dediqué más importancia de la necesaria, pues total ¿dónde iba a irse? ¡No podía moverse! y además yo ya era mayor para estrellas, tenía mejores planes para mí, tenía que preparar mi futura vida de persona mayor, tenía mucha prisa.

Pero no fue así, lo que yo pensaba jamás sucedió. No se quedó junto a mí, a pesar de mis ruegos infinitos, y un día se apagó -porque lo que nunca nos dicen de pequeños, es que los cuentos no siempre tienen un final feliz, aunque muchos sigamos esperándolo, confiando en la Suprema bondad, en la fé-. Fue tan silenciosa que nadie se enteró, se fue apagando sigilosa, entre susurros y respiraciones lentas y murió, como si nunca hubiera existido, y nunca la volví a ver ¿y sabeís lo peor de todo? que dejó un enorme hueco oscuro, apagado y negro que a partir de ese día se empeñó en perseguirme sin cesar y al que llamé "vacío", que nunca más me abandonó, a pesar de que se lo rogara infinitamente, entre lamentos desesperados. Fíjaos si fue buena mi estrella, que al final se marchó sin rechistar, lo dejó todo ordenado, como si siempre hubiera estado vacío, no chilló ni hizo aspavientos, y y mira que debe doler perder la luz que siempre ha estado ahí. Debe ser como desincharse, horrible, cruel ¿Por qué a los seres bellos les pasan semejantes desgracias?.

Y A partir de entonces, -de ese día que todos y cada uno de mis días recuerdo y recordaré-, cuando cerraba los ojos, la veía desvanecerse de reojo, tal y como sucedió, la veía perder brillo, color y magia día tras día cubierta por un velo de rutina y autoengaño y la eché de menos hasta que se desgastaron mis lágrimas. ¿Pero qué iba a hacer yo? ¿cómo podría asimilar que algún día podría perderla? Era mejor olvidarla y ocultarla, teñirla de una mentira muy fea de color gris y seguir siendo feliz, a fín de cuentas ¿No es esencialmente egoista el ser humano? ¿Quién me iba a pedir cuentas? ¡Todos somos así y la vida es corta!

Pero ahora la quiero aún más, mucho más que antes, porque si que la quería pero no quería quererla. Me olvidé de ella adrede-o lo fingí- porque si lo hacía no tendría que enfrentarme a su pérdida y sería feliz para siempre pues no la echaría en falta-¿Quién echa en falta lo que no tiene?-, lo que no sabía es que después sería peor, inmensamente peor y su ausencia tan enorme como el mismo universo, como el mismo Dios.

Lo se, ¿ahora? ¿De qué sirve ahora? es muy tarde, aunque nunca es tarde si la dicha es buena y os puedo asegurar que la mía lo es. Y recuerdo que era mi estrella y mi corazón se hincha de orgullo con sus recuerdos y de pena, y de triste olvido y de vez en cuando se me escapa una lágrima, y hasta dos y tres, a veces hasta cascadas enteras. Y sobre todo la recuerdo en sueños, despidiéndose bajito, con un susurro, con un adiós camuflado en un hasta luego, pues a fín de cuentas, en el otro lado sigue brillando con fuerza para mí.

"No me olvides nunca"
-¿Cómo podría hacerlo mamá?, hasta el último de mis días, estarás en mi mente. ¿Me prometes que no te marcharás también de allí arriba?





[A Antoine, que me inspiró un día, a mamá, que me inspirará todos los que me quedan)