sábado, 16 de enero de 2010

Nowhere man





El niño con los ojos llenos de mar, mira triste al cielo, el alma se escapa con cada uno de sus latidos.La playa vacía tiembla bajo las estrellas , la arena reverbera en un reflejo azul y hasta las conchas lloran porque ya no les devuelve su cándida mirada. Pasea erguido, solo, perdido, no tiene con quién ir porque nadie comprende su verdadera naturaleza, dentro de un pozo negro como el petróleo, inundado de pánico se hunde poco a poco su seguridad y ha decidido no volver a casa, no hay lugar en el mundo que sentir como propio ni sitio donde enterrar todas sus penas. En la orilla solitario se siente bien, vomita su alma con las olas y allí lee, escribe, lanza su espíritu al mar mientras habla con la marea, cada día con historias diferentes, aunque sabe que no durará su estancia, no pertenece ya a ningún lugar en el mundo entero.

Con el viento a su favor se ha marchado a ninguna parte, tan ligero, con los granos de arena arrastrados con la brisa, para no volver. En sus ojos se derrama el mar y brillan las estrellas. Nunca se apaga el sonido de las olas.

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