martes, 20 de abril de 2010

Dear Mum



Me hubiera gustado que estuvieras ahí, tanto, que la necesidad resulta imposible de expresar con palabras.

Fue distinto a aquella vez, ya me había pasado, desde aquél estrado pude intuirte Imaginé tus gestos, tu orgullo escondido debajo de una capa de maquillaje, tus lágrimas por el paso del tiempo, toda tu emoción,te imaginé e incluso pude sentirte real mientras tu fantasma, que revoloteaba por todos y cada uno de los pinchazos en mi estómago, no hacía sino recalcar tu lastimera ausencia. Hacía un mes llorabas, ni siquiera podías acompañarme a comprar mi vestido, pero ¿qué importa? ni siquiera supe callarme, como siempre.

Sin embargo de aquellas me resultaba demasiado fácil pensar en tí, no hacía demasiado tiempo. El abrazo de consuelo,el beso esquivo,el mensaje escueto cargado de preocupación y cariño,tu silueta, tu voz e incluso tu sonrisa, todo era tan fácil de imaginar mamá, que casi era como si estuvieras ahí todavía. Nunca jamás le damos importancia a las cosas pequeñas.

Pero esta tarde ha sido diferente a aquella vez, no me digas ni cómo ni porqué, no me digas cuándo la barrera de esa distancia tangible que nos separa se ha roto por un momento. Dicen que en los momentos de mayor necesidad uno se aferra a lo inimaginable.

Allí en el portón, aún a pesar de la excitación y el nerviosismo, de tantos y tantos pensamientos arrebujados, de palabras incomprensibles y letras retorcidas, he cerrado los ojos por un momento -calma, luz, por una vez- y te he visto sentada, o he querido verte, o me habría gustado tanto verte... Qué cruel pensar que aunque yo siempre te he fallado, tu jamás te has ido de mi lado, aún incluso en mi imaginación. Coqueta, sonriente, vital, sin rastro del horror de los últimos días, de la cruda realidad, golpeando mi mano has dicho;

"-Venga Elisa, que no es para tanto, ¡con lo lista que eres te vas a achantar!", Y aunque tú voz seguía un tanto quebrada, era la misma de siempre, solo que un poco más vieja, no en vano ha pasado ya más de un año desde que te fuiste. Me has dado mucha fuerza.

¿Te habría gustado verdad? Ya sabes, verme, era tu sueño. ¿Habrías estado orgullosa? Seguro que esa sonrisa que se ha dibujado en un resquicio de mi mente era real, de eso no me cabe duda, nada te habría gustado más, habrias disfrutado tanto con el momento casi como te habría entristecido, odiabas el paso del tiempo, pero al menos podrías haberlo disfrutado.

Y ahora no me queda más que echarte de menos, seguir llorando cada vez que necesito tu impulso, tu consejo, tu presencia para saber que todo lo que hago en esta maldita vida se dirige a algún sitio, a buen puerto, a un lugar que merezca la pena, aunque en difícil sabiendo que en ninguno de ellos estás tú.

Pero me queda tu recuerdo, tu fuerza de voluntad tu valor, ¿Cómo vamos a dejar que sean en vano? Y esos momentos, en los que aunque esté loca, te recuerdo, tal cual, nunca te valoramos suficiente. Te echo tanto de menos mamá.

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