lunes, 28 de febrero de 2011

You




A veces se me hace raro que ya no existas. Tan grande como es el universo , así de pequeño el ser humano. Millones de gestos que se perdieron entre minutos que se gastaron demasiado pronto. Nunca nos dicen demasiadas veces que el tiempo mata, si lo hicieran no pasaríamos toda la vida intentando crecer.
A veces se me hace raro cerrar los ojos y verte, oirte en cada frase y pensarte en cada recuerdo. Aunque no estés, vives en mí, me dicen. Y sonrío porque te guardo dentro.

No podrias estar mejor en ningún otro sitio.


viernes, 25 de febrero de 2011

25 de Febrero




Por muy lejos que se vaya una persona, por muchos años que lleves sin verla o sentirla y sin oir su voz, nunca desaparece del todo de tu corazón. Ahí es dónde sigue viviendo. El amor nunca se borra.

jueves, 17 de febrero de 2011

Don't.





Ahora que todos nos creemos con derecho a escribir y a soñar con mayúsculas, a mancillar el buen nombre de la literatura y a exhibirnos a destajo, a tener nuestro minuto soñado de fama y el deseo eterno de catar lo inmortal, ahora que todos copiamos el trabajo de los protagonistas de la imagen y jugamos a ser dioses, la crísis de lo artístico se ceba con nosotros.
Nada vale y todo es similar cuándo comienza a estar al alcance de todos.

martes, 15 de febrero de 2011

También la lluvia.







La lluvia siempre es símbolo de mal augurio o presagio. Y si no, valga el chiste malo y fácil, que se lo digan a los protagonistas de la última película de Icíar Bollaín.

Lo cierto es que cuándo me desperté -a eso de las nueve, con los ojos desencajados y la cabeza como un bombo- sabía que las cosas no podían ir a peor...hasta que miré por la ventana. Casualidad o no, las primeras gotas mañaneras destelleaban pequeñitas en mi retina, lo poco que mi dormida mirada alcanzaba a visionar. Mala señal.

Esfuerzos inhumanos no lograban sacarme de mi tedio, estudiando concretamente los artículos 89 y 90 del Código Penal. Oposición, dulce delicia de los dioses. Palabras, palabras, palabras -rebuscadas y feas- y poca claridad, tanto dentro de mi propio cerebro, como fuera, con unas nubes cargadas de agua oscureciendo la buena suerte ajena. El tiempo corre lento pero seguro y la memoria de emergencia contra todo pronóstico, hace su parte y memoriza todas las palabras,así que es tiempo para el Wii fit. Y aquí comienza el espectáculo, después de una mañana Dantesca de muerte cerebral.

Como era de esperar, el tiempo de estudio y la vida sedentaria han causado estragos, y el Yoga, los estiramientos, los estúpidos juegos, solo lo acreditan. Cuál octogenaria con el pulso de Michael J. Fox, después de espatarrarme, golpearme, jugar con un hula-hop imaginario y ser humillada frente a mis vecinos, las agujetas me comienzan a torturar. Oh si. Y lógicamente y por si no fuera poco, la máquina anuncia que, efectivamente, no solo tengo sobrepeso, sino que además he engordado 3 kg desde la última vez que me conecté -¿La semana pasada?- así, que o dejo de visitar asiduamente Mercadona, o directamente me presento para el casting de "Super Size Me 2"

Pero, como es de esperar, lógicamente eso no es lo peor de todo, porque luego me toca salir a la calle, y justamente hace un sol de justicia. Parece que se acabó el mal fario.
Pero...no.

Cargada como estoy, con absolutamente todos los manuales del mundo, salgo a la calle y comienza a chispear y por si no fuera poco, dado el tema y muerta la tensión, los dichosos libros deciden - no conformes con pesar doscientos kilos y contribuir a convertirme en Guasimoda-, caerse por los suelos, romperse y mojarse bajo la lluvia. Cómo si en vez de libros, hubiera comprado un Gene Kelly. Todo ésto mientras un viejo se ríe mogollón por la situación e increpa como si todos los demás del mundo fueran sordos, porque después de todo el solo tiene doscientos cincuenta años y se le puede consentir todo. -Y una mierda-

Vamos, que después de todo, y con la sensación de necesitar un respiro, me descargo "Gordos" y decido descansar. Nada como una obsesión para desestresar, desde luego. Pero antes compruebo no haber bajado algo diferente del estilo "Gordos en acción" porque con estas cosas ya se sabe Y es entonces cuándo, la Ministra González SinDescanso me castiga por desoir su imperativo. LA PELÍCULA NO SE OYE. ¿Para qué más?

Nada podría haber resultado peor en un día que podría haber sido redondo, así que toca esperar que mañana sea mejor, ¿Cómo no podía serlo? Al menos la próxima vez llevaré paragüas y no incumpliré los mandamientos de la Ley Sinde. Si es que al final, lluvia o no, ha sido todo cosa del Karma.


Manda puñetas.

lunes, 14 de febrero de 2011

Love, Love, Love.



Una vez oí que cuándo encuentras al amor de tu vida el tiempo se detiene en seco, y algo parecido me pasó a mi hace unos cuántos meses, aunque en este caso fuera algo más parecido a un golpe estruendoso de lívido y aquél no iba a ser precisamente el hombre que me acompañara al fin de mis días. Antonio De la Torre, ya de nombre castizo y ojos impenetrables, tenía twitter.

Qué complejas son las relaciones desde que existe internet. Relaciones que no son tanto desde que idolatras a alguien y nunca te contesta. Parte del encanto supongo. Algo que reside en las posibilidad de que los ojos idolatrados se hayan posado por un segundo en alguna estúpida frase tuya. Puro amor y desvergüenza.

Hace años ya, vi "Azul oscuro casi negro". Pensaba que era la primera película de Antonio que ví, pero lo cierto es que ya antes -creo recordar- le había visto pasar para mi desapercibido en la única película Almodovariana que me gusta "Volver" como marido de la aborrecible Pé. Nunca me llamó la atención, qué quereís que os diga. Yo soy mujer de obsesiones y si salía Raúl Arévalo, no tenía ojos para más -aún ruben a más no poder y tunning a media jornada- Antonio demasiado tosco y maduro en comparación con la juventud del filme.Pero ya sabeís que las tornas siempre cambian, o al menos en mi caso. Y supongo que la escena de la almohada de los girasoles ciegos fuera un antes y un después en mi casto amor, que pasó a otro nivel superior y dejó libre el paso a nuevos y grandes actores fetiche.

En "Gordos" ya cae simpático. Simpático y gran actor. De Atractivo una no se fija, por las circunstancias del papel que no es precisamente de Paul Newman, qué más da. Hasta canta y hace sus pinitos en la comedia, hacer reir, cualidad imprescindible en todo ser humano que se precie. Protagonista de anuncios para gente gorda, gordo rehabilitado, amanerado a medias. La imaginación de su director no tiene límite. Más para gente obsesionada con el mundo de la grasa, título premonitoria a la par que "acomplejante", pura analogía.

Y ya en "Primos" desaliñado, borracho, la parte dramática de la comedia de Sanchez Arévalo de entrañable humor, es cuando enamora. Por la ternura del padre, por el papel sentido, por la barba de infinitos días y las pintas endiabladas, porque sale con Raúl Arévalo y Adrian Lastra. Y porque hace de todo, pero lo esencial es que todo, absolutamente todo lo hace bien. De hecho hace poco descubrí su faceta de periodista deportivo, y lógicamente, la pasión del escritor frustrado-Que no lo es tanto, porque de hecho está de excedencia del Canal Sur-, es lo único que me faltaba para caer rendida a sus pies. Obsesión, ven a mi.

No obstante no fue hasta ayer, primera fila de los Goya, cuándo me percaté de la manía persecutoria que comenzaba a brotar de mi seno, por llamarlo de alguna manera. Yo, mujer de obsesiones voy por rachas, y cuándo duran y son fuertes, son lo peor. Bardem se lleva un bastante inmerecido Goya -Publidad Hollywoodiente, pues a todos nos encanta criticar lo americano y luego besar el culo yanki sin parar- por uno de sus múltiples papeles poco versátiles y la rabia se apodera de mí, agarrándose furiosa. Mis ansias y yo le escribimos un tweet y volvemos a nuestros orígenes, dónde nuestra relación se hace carnal, dónde es posible que Antonio me lea. Dónde la imaginación hace que lo irreal sea posible y lo improbable casualidad.

Dios bendiga internet.




PD: No olvidar a Pedro Pérez, técnico electrónico. 34 años. Corto "profilaxis" sobre un pobre infeliz que descubre un nuevo placer mundano allí por dónde la espalda pierde su nombre y un poco más. En breve aspiro a engordar mi lista de títulos con todos los de su filmografía, incluyendo "Balada triste de trompeta" y "Días de fútbol".

miércoles, 9 de febrero de 2011

No Glory




¿Es de ser irreverente soñar largamente con la gloria? Todos los días, a todas horas. Y aún así, tan lejos.

24/07/10






y se fue, y fue como si nunca se hubiera ido, o como si nunca hubiera estado. Pasaban los días, horas, meses, siempre con esa misma sensación de desconcierto, sin saber porqué, ni la causa. Con el reloj sonando de fondo.

Todas las cosas estaban en su sitio, la ropa en su habitación, el olor entre esas cuatro paredes, era igual, con esa mezcla de pasividad y melancolía, como si nunca hubiera conocido al dueño de aquel sitio que ahora solo era suyo. Había sido cierto, pero aún no lo sabía, para la mayor parte de las personas es mejor seguir fingiendo que no pasa nada, hasta que al final de verdad termina no pasando. La mitad, ya medio locas, terminan creyéndose su particular verdad inventada, resulta más fácil.

Pero él no iba a volver, no era su decisión, no era su historia, era una vida que se había cruzado en un momento concreto, y de repente había desaparecido, como sucede con todos, vivos o muertos. Las decisiones se hacen para ser respetadas, aunque duelan. Por eso había desaparecido de su mente, como si no hubiera sido ella la que le había echado, poco a poco, con cada pequeña mentira. Pero así era más facil, porque de repente todo aquello no existía, solo el futuro, y el futuro, que tampoco existe porque es invisible, ocupaba un gran espacio mental. Era un gran remedio para penas pasadas, ya no dolían.

En un resquicio de su mente -el futuro ocupa, pero no tanto- algo se resistía a moverse. Pero su culpabilidad no era tan fuerte a fín de cuentas, era borroso. Con poca claridad se podía intuir la despedida. ¿Quizá las cosas podrían haber salido de otro modo? Nadie podría saberlo, después de todo, aquello ya era otra historia