lunes, 14 de febrero de 2011

Love, Love, Love.



Una vez oí que cuándo encuentras al amor de tu vida el tiempo se detiene en seco, y algo parecido me pasó a mi hace unos cuántos meses, aunque en este caso fuera algo más parecido a un golpe estruendoso de lívido y aquél no iba a ser precisamente el hombre que me acompañara al fin de mis días. Antonio De la Torre, ya de nombre castizo y ojos impenetrables, tenía twitter.

Qué complejas son las relaciones desde que existe internet. Relaciones que no son tanto desde que idolatras a alguien y nunca te contesta. Parte del encanto supongo. Algo que reside en las posibilidad de que los ojos idolatrados se hayan posado por un segundo en alguna estúpida frase tuya. Puro amor y desvergüenza.

Hace años ya, vi "Azul oscuro casi negro". Pensaba que era la primera película de Antonio que ví, pero lo cierto es que ya antes -creo recordar- le había visto pasar para mi desapercibido en la única película Almodovariana que me gusta "Volver" como marido de la aborrecible Pé. Nunca me llamó la atención, qué quereís que os diga. Yo soy mujer de obsesiones y si salía Raúl Arévalo, no tenía ojos para más -aún ruben a más no poder y tunning a media jornada- Antonio demasiado tosco y maduro en comparación con la juventud del filme.Pero ya sabeís que las tornas siempre cambian, o al menos en mi caso. Y supongo que la escena de la almohada de los girasoles ciegos fuera un antes y un después en mi casto amor, que pasó a otro nivel superior y dejó libre el paso a nuevos y grandes actores fetiche.

En "Gordos" ya cae simpático. Simpático y gran actor. De Atractivo una no se fija, por las circunstancias del papel que no es precisamente de Paul Newman, qué más da. Hasta canta y hace sus pinitos en la comedia, hacer reir, cualidad imprescindible en todo ser humano que se precie. Protagonista de anuncios para gente gorda, gordo rehabilitado, amanerado a medias. La imaginación de su director no tiene límite. Más para gente obsesionada con el mundo de la grasa, título premonitoria a la par que "acomplejante", pura analogía.

Y ya en "Primos" desaliñado, borracho, la parte dramática de la comedia de Sanchez Arévalo de entrañable humor, es cuando enamora. Por la ternura del padre, por el papel sentido, por la barba de infinitos días y las pintas endiabladas, porque sale con Raúl Arévalo y Adrian Lastra. Y porque hace de todo, pero lo esencial es que todo, absolutamente todo lo hace bien. De hecho hace poco descubrí su faceta de periodista deportivo, y lógicamente, la pasión del escritor frustrado-Que no lo es tanto, porque de hecho está de excedencia del Canal Sur-, es lo único que me faltaba para caer rendida a sus pies. Obsesión, ven a mi.

No obstante no fue hasta ayer, primera fila de los Goya, cuándo me percaté de la manía persecutoria que comenzaba a brotar de mi seno, por llamarlo de alguna manera. Yo, mujer de obsesiones voy por rachas, y cuándo duran y son fuertes, son lo peor. Bardem se lleva un bastante inmerecido Goya -Publidad Hollywoodiente, pues a todos nos encanta criticar lo americano y luego besar el culo yanki sin parar- por uno de sus múltiples papeles poco versátiles y la rabia se apodera de mí, agarrándose furiosa. Mis ansias y yo le escribimos un tweet y volvemos a nuestros orígenes, dónde nuestra relación se hace carnal, dónde es posible que Antonio me lea. Dónde la imaginación hace que lo irreal sea posible y lo improbable casualidad.

Dios bendiga internet.




PD: No olvidar a Pedro Pérez, técnico electrónico. 34 años. Corto "profilaxis" sobre un pobre infeliz que descubre un nuevo placer mundano allí por dónde la espalda pierde su nombre y un poco más. En breve aspiro a engordar mi lista de títulos con todos los de su filmografía, incluyendo "Balada triste de trompeta" y "Días de fútbol".

3 comentarios:

rocieleypunto dijo...

estás enferma. pero mola. este actor ¿salía en teleseries, no? lo hace de puta madre, en gordos está fantástico.
cuídate nena.
por cierto... ¿los goya no pecaron de sosos? salvo dos momentos contados no ví gran cosa por ahí...

Buscando un lugar dijo...

nena, la anterior soy yo, carmen de valencia (amiga de tenilla ^^) que se ha quedado la cuenta de mi hermana!!

Niña triste, hiperestésica dijo...

Jajajajajja menos mal Carmen! Yo que leo por ahí que me llaman enferma...pero a tí te dejo! ;)

Los Goya fueron un coñazo, cada año tratan de imitar más todo lo americano, pecan de falta de originalidad y no consiguen remontar siquiera con Buenafuente. Si tuviéramos un Ricky Gerbais...