sábado, 19 de mayo de 2012

Como viejos conocidos que se encuentran cuatro años después,me diste un gran abrazo. Extrañamente, mi cuerpo, que reacciona de maneras incómodas ante el contacto físico respondió con otro abrazo. Eso es porque a pesar de lo extraño que pueda sonar, eres importante para mí, en una forma fuera de lo común, un ejemplo a seguir, además de un genio.
 Allí en la habitación insonorizada y con un calor insportable te abriste a nosotras, un poquito, nos invitaste a tu casa sin ni siquiera pedirlo, todo un honor. Una sucesión de tensiones, piropos y estupideces que parecían no llegar a ningún sitio y que me calaban muy hondo no fomentaban sino una obsesión que a lo largo de los años ha ido in crescendo, sobre todo por el corazón que has depositado en todas las canciones y los trocitos de los nuestros que nos has ido robando con el tiempo. "No sabría explicar lo que tus canciones significan para mí con palabras" te dije, mientras nos contabas anécdotas de fans que te criticaban por facebook después de alabarte, cosas así, sin fundamento, y aún así importantes. Como cuándo recordaste mi nombre ("Es Elisa, ¿verdad? Pusiste en mi disco) o que me hacía llamar "McCartney Starr" ("Algo que molaba mucho"). "¿Pero te acuerdas de mí porque soy una psicópata, verdad?". Que me recordaras sin más es importante, más después de decir que casi nunca te acordabas de la gente. "¿Te acuerdas de Valladolid? -dijiste-Una pasada. Rodeados de cristales". -"Y de los reyes" dije yo. ¿Cómo podría yo olvidar semejante cosa?. Lo se, lo se, pero soy así.
Cuatro años y que parezca que fue ayer cuándo temblorosa me dirigí a tí como si fueras la última persona con la que pensara hablar o encontrarme en algún momento de mi vida. Cuatro años y que sigas con la misma vergüenza -o eso dices siempre, que esas situaciones se te dan fatal- mientras la mía se ha debido ir de paseo con mi dignidad. Pero me da igual. Porque tu música me ha acompañado siempre, en lo bueno, en lo malo, incluso en lo peor, e incluso ha sido salvavidas muchas veces en el que agarrarse para no desbarrar  emocionalmente. La música es terapeútica, dicen, mi doxilamina particular.
Por todo esto yo siento una máxima admiración y una gratitud inmensa. Porque despues de las chorradas que has debido oir que aún así sigas queriendo ver a la gente es digno de mención. Porque siempre has sido atento e incluso esta vez, un poquito más.
¿Quién le iba a decir a esa niña de veintiún añitos que volvería a repetir? ¿Qué la ibas a abrazar y a dirigirte casi en exclusivo a ella? ¿Qué la ibas a hacer llorar con otra canción?. A esa chica que en el peor momento de su vida te encontró y volvió a respirar. Por todo y pese a lo raro que parezca, muchas gracias. La vida, con tu música, es un poquito mejor.