domingo, 30 de septiembre de 2012

¿Y si no regreso jamás y este ruido no cesa?




No me creo merecedora de nada: afecto, alegría, atención. Me he pasado la vida enamorada de conceptos idílicos sin sentido y siento como si me acabara de despertar de un sueño que ha durado demasiado tiempo cuándo no debía.Después de tanto, de todo. O después de lo que yo creía mi todo.
Y de repente ahora,aunque no de la manera en que debiera ser, no como me han enseñado, siento que vuelve la luz. Por un instante. Y echo de menos esa sensación de extrañeza en el estómago que no se si ha existido alguna vez o ha sido producto de mi imaginación. Anoche me enamoré de una sonrisa.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Restless



A veces siento la necesidad de escribir para ahogar esas palabras que no quieren salir solas, a las que tanto les cuesta existir. Entonces miro el folio y está igual de blanco que siempre. Vivir tampoco es tan fácil.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Our last summer




Pienso en ti y sólo me evocas cosas agradables: bañadores de playa dorados y gorros de playa de los años veinte, pasitos cortos y confiados, bondad en la mirada. Todas esas cosas que los años me han dejado de ti, todas mágicas. Te miro hoy a través de ojos antiguos, los que tenía a los 19 años, la última vez que pude verte y aunque no me acuerdo bien, pues el tiempo no pasa en balde, sobre todo me acuerdo de los destellos brillantes de tus ojos esmeralda que sonreían cuándo hablabas. Que maja eras.
De los muchos recuerdos que guardo -que son infinitos- mi favorito será siempre el mismo, cuándo sin venir a cuento te ponías a hablar francés, despistada, sin darte cuenta de cambiar el chip porque acababas de mantener una conversación con aquellos franceses tan graciosos que paseaban dos galgos flacos por el paseo marítimo. Aquello si eran buenos tiempos y eso es innegable. Nos lo hemos pasado pipa todos los años que veraneábamos con vosotros. Millones de gracias nunca serían suficientes.
Recordar duele ahora, pero es necesario, y aún os veo a los dos con aquellas sillas de playa azules y metálicas. con el gorro blanco y la gorrita del tio Juan, andando impasibles y lentamente sobre esa arena abrasadora de la playa valenciana. ¡Por favor que eso no se me borre nunca! eráis demasiado entrañables.
Y a ti el tiempo se empeñó en borrarte en la memoria, desgraciadamente, pero yo aún conservo la mía, y ahí os vais a quedar por siempre, grabados a fuego. Es lo mínimo por tantos buenos años que nos habéis dado a todos.
Y voy a despedirme, que me cuesta mucho aún a pesar de todo (quién lo diría), y para ello decirte, deciros a los dos, que yo no se dónde vais, o dónde estáis, o si existen todas esas cosas en las que cree la gente y a las que se aferran tanto, pero seguro que esa segunda parte que empieza, es algo así como un lugar con vistas al mar, terrazas y viajes infinitos (anda que no os gustaban). Si veis a mamá, saludadla de mi parte, se alegrará de veros.

Hasta siempre.