viernes, 8 de marzo de 2013




La felicidad estaba aquí mismo y tu no te dabas cuenta. En la sonrisa de tu hermano, en las risas de tu padre, en las charlas sin sentido con aquel chico que no quería llamarse tu novio y por el que te morías por dentro. Estaba ahí y tú, sin querer, la minusvaloraste y la dejaste escapar. Ahora se enfría lentamente.

No hay comentarios: