domingo, 24 de noviembre de 2013

Eres eternidad



Tengo miedo a la muerte y a la finitud, a las despedidas, las palabras mal dichas, los actos y los errores. Tengo miedo de haber seguido respirando, de haberlo conseguido, de haber estado cinco años así. De haber sido capaz de seguir caminando Sin tí. Del origen de esas fuerzas que me han impulsado a moverme estos últimos días. ¿De dónde salían? ¿Dónde se han marchado?
No supe comprender cuando te marchaste, que tu historia no se terminaba para siempre. Que no
saldría un fundido a negro en algún momento -hubiera resultado mejor- que no seguirías siempre aquí. A mi lado. Conmigo.
Pero en algún momento te volviste etérea. Te volviste eterna. Te convertiste en recuerdo y volviste a ser tú.
 La chica de ojos joviales y estruendo en la risa, el motor y la brisa, el hueco del sillón, la madre y la amiga, aquel club secreto cuyo nombre he olvidado y los abrazos infinitos que solo podían tener un único destinatario, la valentía y la melodía de tono que se apaga mientras mi hermana llora hoy me sonríen. Tus ganas de vivir eran contagiosas. No se van por mucho miedo que tenga, no me dejan sola ni un momento. No me abandonan aunque a veces sienta ganas de llorar.
Jamás podré expresar en palabras toda mi gratitud, mi agradecimiento por mis recuerdos. Nunca jamás estoy sola y ya no tengo miedo.

Eres infinita. Eres eternidad.

No hay comentarios: