miércoles, 12 de agosto de 2015

Future and past



Tenía el pelo muy corto y desteñido, como una Audrey Hepburn sin modales. La ropa, impoluta, y bien elegida. Yo tenía la mia destrozada, sucia, el pelo revuelto y la mirada triste. Pero que importaba esa envoltura externa cuando algo más personal, más intimo, más propio, estaba tan roto que tintineaba a cada paso, cada vez más firme. ¿Acaso tenía alma?

Yo la miraba y sentía orgullo, porque a mi siempre me han dado miedo los bucles, las cosas infinitas, pero ella andaba y andaba, y no temía en absoluto ese camino interminable que se abría ante ella y que terminaba cincuenta, o más, años después.
Observaba sus decisiones, más o menos cuestionables, mejores o peores, pero suyas, Yo temía las mias y dejaba que por mi, decidieran los demás. Me dejaba llevar, olvidándome de mi propia existencia, de mi misma esencia.

 Nos encontramos un día, a mitad de camino, y ella, más crecida y sabia, me advirtió del paso del tiempo y de sus consecuencias, me hizo sacar la cabeza de la tierra por un momento y descubrir lo absurdo de todo lo que nos rodea. Así, como si tal cosa. No le hicieron falta dos frases, tan solo la mirada de unos ojos, que eran los mios, solo que más viejos y arrugados.

Me reí un buen rato, con ganas, a pesar de ese tortazo. El  que me daban los meses, horas, días perdidos, todas las personas que no había conocido, los países a que no había viajado,y las cosas que no había escrito, quién sabe, incluso también los hijos que no había tenido. Y el dolor fue relativo, me calmó por dentro, por una vez.

A mitad de trayecto yo misma me respondí todas mis preguntas sin respuesta. Miré hacia atrás y sí, ví vacío, pero ya no me daba miedo porque el lienzo que ante mi se extendía era mucho más interesante y disponía de todos los colores necesarios para pintar un futuro, cada vez más brillante. Solo que hasta entonces no les había podido usar. No era el momento. Tampoco es que hubiera decidido mal, es que había elegido los colores que no eran.

Ella se marchó con su aspecto de película. No íbamos a volver a encontrarnos. Íbamos juntas. No éramos la una sino con la otra.

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