jueves, 24 de septiembre de 2015



Esta historia es puramente ficcional. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.


El viento arreciaba esa mañana. La falda voló por encima de su cabeza y las risas no tardaron en llegar. Es hilarante ver un culo gordo exponiéndose sin pudor a merced del aire. Dejó las llaves encima de la mesa nada más entrar en casa, se puso los leggins más cutres que encontró, y empezó a hacer deporte con el wii fit como si le fueran, la vida, y las calorías en ello. Después, cuando ya no podía más, se comió seis cajas de donuts y disfrutó culpablemente de alguna serie americana mientras se obsesionaba con la forma ridículamente perfecta del trasero de Oscar Isaac. Tenía mucho que celebrar.

-Dice Emma que el otro día en el autobús había una chica con el culo gordo y la empezaron a gritar culona. Que se preocupa de que te pase a ti cuando salgas a la calle. Ya sabes, todos los días. Que sería normal. Le dijo su hermana que salió de repente de alguna habitación.

-La gente no tiene otra cosa que hacer. Contestó. Aunque era mentira. Aún recordaba aquella vez que un borracho la había invitado a subir en su moto y cuando ella le dijo que no con tono crecido, la recordó amablemente dónde habría acabado su moto de haber posado en ella sus posaderas. De todas las cosas amables, seguro que la mejor de ellas, era ser asociada a una chica gorda a la que insultan en un autobús. Otra que te digan que podrías aplastar una moto. El mundo es un lugar plagado de gente maravillosa.

Empezaba a estar un poco hasta los cojones de los comentarios destructivos de esa señora. La misma, que la semana anterior la había obligado a ir a la peluquería para parecer "menos calva". Y es que todo había empezado ahí, todos sus problemas.su culo no había crecido de un día a otro, es obvio,pero ahora, además,lucía un peinado de yonki. Si, Carey Mulligan lo había puesto de moda, pero ella era Gordi de "Los goonies".

La semana pasada también le había dejado su novio. Por llamarlo de alguna manera. Se habían visto tres veces en dos meses y ella había tenido que pagar en todas las ocasiones. Sospechosamente emigraba al servicio cuando los camareros se acercaban, Así que empezaba a ser una situación bastante cojonera.
 El mensaje se lo había retransmitido una amiga común. "Dila que lo dejamos. Total no nos vemos y ahora mismo estoy intentando tirarme a esa camarera. Es tan fea que me excita". Le había dicho Aristóteles. Su amiga tampoco había escatimado en delicadeza y detalles, la verdad.

Pero aquello no era lo peor de todo. No. No bastaban un culo gordo, un casco cartaginés y un corazón un poco descompuesto. La guinda del pastel fue descubrir que aquel individuo orondo y bastante desprovisto de inteligencia -emocional o de otro tipo- había intentado seducir a su hermana secretamente¿¡El mundo es un lugar cruel y horrible a veces no creéis?

-¿Como voy a salir contigo si has salido con mi hermana? . "Si  le pica, que se rasque". Había dicho Romeo. Ni Shakespeare en sus mejores momentos habría escrito un discurso de amor semejante.

Se acabó el último donut. Apagó la videoconsola-¿Para qué?- y empezó a escribir. El repiqueteo de la teclas era bastante liberador. Aquello, pese a todo, era bastante divertido. Cuando se durmió aquella noche, se notó más ligera. Y no era su culo, precisamente. Librarse de aquel perdedor es lo mejor que le había pasado. Aunque solo se daría cuenta después.












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