domingo, 23 de enero de 2011

To be with you





Y planear un holocausto nuclear mientras tus sentimientos rebotan contra la pared como granadas.

sábado, 22 de enero de 2011

Thoughts of a dying atheist






-¡Toc, toc!
-¿Quién eres?
-No lo se.
-¿Cómo no vas a saber quién eres?
-Lo se bastante bien como para afirmar con certeza que no quiero saberlo. Decirlo me dolerá. Es como cuándo sabes algo seguro pero no lo ves y feliz en tu nube de ignorancia esperas que nadie lo confirme nunca. Mejor callar, siempre.
-Entiendo.
-¿Qué vas a entender tú ni siquiera existes? Sería irracional.
-Sí existo. Aquí.Al menos para tí. Para que no te pierdas. Para que al menos te sigas preguntando quién eres cada día. Aunque no sepas ni con quién hablas ni hacia dónde miras. Aunque sepas que tú eres así y lo sigas negando para que te duela menos. No ser lo que quieres, y ser todo lo que no deseas ser es lo que obtienes. Al menos yo lo alejo, todo eso. Saco tu cabeza del charco en el que se hunde. Lentamente.
-¡Toc, toc!
-¿De nuevo tú?
-¿Quién eres?
-Tu conciencia.
-Por favor, llévame lejos.

viernes, 21 de enero de 2011

Lissie in jerkland.






"Escribe algo inteligente, elocuente. Escribe una historia sobre gilipollas"

Y lo estuve pensando. Durante mucho tiempo. ¿No era acaso la idea más genial de todas? ¿A quién se le habría ocurrido? Sólo a mí, y a esa mente que me aconseja en segunda persona.

Verás, es que gilipollas hay en todos lados. No es como inventarse un protagonista tomando como punto de referencia cosas que te gustan, todo lo contrario, es escribir precisamente sobre todo lo que odias. Y mira que yo con los años me he ido volviendo más y más imbécil. Es más me he vuelto como ellos. Totalmente, y por eso mismo debo hacerlo.

Recuerdo aquella época, dónde allí estaban, miraras por dónde miraras, por todas partes, parecía que llevaran la palabra escrita en la frente, un luminoso enorme. Juventud, divino tesoro. ¿Qué les hacía diferentes? Supongo que nada, eran todos iguales, una panda de soplapollas sin rumbo fijo, solo que sin saberlo.

Y qué palabra tan divertida, y prohibida. Acuérdate de cuándo tenías unos nueve años y tu madre te echaba la bronca por proferir insultos que llevaran incorporada la palabra tabú. Era genial. Como luego con el tiempo, cuándo te vas dando cuenta de que todas las personas a que has ido etiquetando a lo largo de tu vida tienen encaje bajo un mismo nombre, todos responden a la misma llamada : Gilipollas. Já. No podría resultar mejor.

¿Pero sabeís? No es tan sencillo. Es decir..podría escribir tantas historias...¡por supuesto! alguien como yo, cien veces más crítica que cualquiera. Sobre aquél compañero que se sentaba al lado mío en clase y me escribía poemas, o aquella niña, que además tenía una pierna más corta que la otra, la de aquél conductor que prefería no saludarte a tí de entre todos los que conformaban una pequeña multitud porque ahí estaba él, el más tonto de todos los tontos y le habías caido en gracia. Pero no se lo merecen. Ni siquiera se merecen la mención. Segundo já. Por supuesto no son todos los que están, pero están todos los que son. Faltaría más.

Y además era una idea genial. Un éxito asegurado. Por supuesto, no podía fallar. Tantas personas que alguna vez todos nos hemos sentido insultados, maltratados, humillados por esos todos esos eternos gilipollas juntas por buen fín. Todos dedicando un instante a odiarlos en silencio y regodearnos en su miseria mental. Bella estampa, sin dudas.

Pero lo más divertido era el final. Siempre con moraleja. Desconcertante. Todos con su momento de gloria, tantos imbéciles reunidos. Una "cena de los idiotas" a gran escala. ¿Y sabeís ? Yo estaba detrás. La más gilipollas de todos. Eso es lo mejor, cuándo crees huir de algo y te topas de frente con lo que más odias. Touché. No se. Como escupir hacia arriba.

"Escribe una historia sobre gilipollas" "Escribe una historia sobre la humanidad". Así es. No se salva nadie. Escribir sobre tanto era muy complicado.

¿Pero Sabeís qué? Aquella noche me fui a la cama más contenta que unas castañuelas. Al fín, despues de años, había descubierto la esencia del hombre.

Como si fueras a llevarte la luna debajo del brazo






¿Y cómo se borra? Porque no desaparece nunca y duele mucho.Aquí no hay goma, ni nada parecido igual de eficaz. Imagina que fuera tan fácil como arrancar a alguien de un plumazo de un papel, seguramente la gente no lo pasaría tan mal en estos casos.
Se trata de ser valiente, no basta con apagar la luz, cerrar los ojos y esperar que pasen cien años y haya pasado todo, no vale la pena perder el tiempo. Hay que olvidar, pero con respeto a los hechos, nunca se debe tergiversar una historia sólo por puro rencor. Es duro sí, pero aún así, se puede. Y te lo digo un día de esos en que suena muy lejano ahora eso de "más adelante".

miércoles, 19 de enero de 2011




Siempre me he sentido un poco Jar Jar Binks: Raro, pesado y de relleno.