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Partículas de tiempo.

Se que durante años vagué sin rumbo, dándome cabezazos contra la pared, queriendo lo imposible. Te veía tan cerca, puro, tan de ver...

viernes, 14 de mayo de 2010

Dear friend.

Mi mas querido amigo:

Hace tiempo deje de buscar para ti un nombre con el que definirte, la nada que me evoca la ausencia de aquella persona tan querida para mi es demasiado grande como para encontrar una palabra sonora que describa semejante dolor, pero no puedo desaprovechar la ocasion que me brinda mi actual estado de animo, ahora que me encuentro mejor,de escribirte unas lineas, lineas que espero no den lugar a reproches o penurias, ya que desde luego no adornan en absoluto la prosa estos dias.

La ultima vez que te vi, llevaba demasiada prisa, no me detuve demasiado, otro gallo hubiera cantado si hubiera sabido que pasaria tiempo despues. Supongo que era uno de esos dias absurdos en los cuales a uno le da por crecer demasiado deprisa, o creer que crece,y creerse lo que no es, un ser con madurez bastante como para juzgar segun que cuestiones-supongo que alla donde estes, tambien existan dian de esos- esos en los que olvidas que intentar llegar a los sitios antes que a los demas a veces no suele resultar bien, porque olvidas observar detenidamente lo que discurre a tu paso, pasos entre los cuales a veces resbala un amigo al que no volveras a ver, por mucho que llores, reces o intentes retroceder en el tiempo.


Pero bueno, te guardo en un recuerdo muy concreto, ahi no te pierdo de vista.¿Sabes? Nunca antes lo habia admitido, pero no hay dia que pase que no me venga a la mente nuestro fugaz encuentro años atras, desnuda la verguenza de la pubertad que daba sus ultimos coletazos una noche tibia. No habia sentido tanto afecto desde quien sabe cuando, un afecto mas que liberador del que sin embargo me vi privada sin razon aparente un dia como otro cualquiera tiempo despues, cuando de repente un inmenso vacio de imposible final se abria paso ante mis ojos. ¿Quiza debemos agradecer que al menos hayamos tenido la oportunidad de saborear la plenitud de la felicidad por un momento? Eso es un misterio.

Reconoceme al menos, que es duro afrontar,despues de decidir que a ti, solo a ti, entregaria hasta la ultima de las verdades a las que daba cobijo mi torturada mente, que la vida me volviera asi la cara sin ninguna ezplicacion. Otra cosa que ya jamas nadie podra explicarme, nunca encontre ningun error, tal vez solo el de dar para recibir algo a cambio. Pero el tiempo que es sabio consejero , me revelo por casualidad que aunque quiza entregarse de una manera tan plena a un ser humano no resulta bueno, tampoco lo es arrepentirse de las decisiones firmes y premetitadas que nacen de lo profundo del pecho, ¿Que lugar mas seguro para ocultar lo que mas queremos?


Y es triste, pero que facil es para nosotros los seres humanos, compadecernos o sentir afecto por nuestros similares cuando han muerto o no van a volver, cuando han desaparecido misteriosamente. Somos demasiado misericordes con todos esos desperfectos del alma humana que se exteriorizan en forma de orgullosos defectos y enmascaran nuestros fracasos que el tiempo convierte en remordimientos imborrables. El hombre, demasiado idiota, demasiado fragil, poco soporta.


Y te recuerdo, dia si, dia tambien ¿Por que negarlo ahora que ni siquiera puedes oirme ni verme?Es una ventaja de la muerte, que no solo nos vuelve mas humanos, nos hace sinceros y misericordiosos. El daño que me hiciste fue tal, por ser proporcional al sentimiento de ridiculo nombre que por desgracia ocultaba bajo millones de capas de negacion.

Pero te perdono, aun a pesar de todo -prometi no reprochar me recuerdo- porque fuiste capaz de lo peor, pero tambien de lo mejor, no vamos a recordar solo lo malo, resultaria pura autodestruccion. Y aunque al final la cosa resulto insostenible, esa razon sin embargo nunca fue lo suficiente buena como para enturbiar nuestra inexistente despedida, no hay nada en la vida que lamente mas.

Y aqui cada dia, en la tierra de los vivos que no lo son tanto, porque sobreviven huyendo a la ausencia de los que se revelan ya imposibles, te echo de menos. Si de verdad las almas que no son justas pagan por sus pecados, nos veremos en el infierno. Aqui todavia queda mucho que atravesar.

Te quiere, tu amiga.

jueves, 13 de mayo de 2010

A.




La mayoria de personas nunca habla de sentimientos por temor a revelarse a si mismo, y a mi, que desde mi mas tierna edad no me ha faltado impetu a la hora de escribir hasta la mas nimia de mis aseveraciones lo cierto es que eso me ha confundido notablemente.

Hace tiempo pensaba conocer el amor, una absurda contradiccion si tenemos en cuenta que por conocer aludo mas a un sentido etimologico que ontologico, pero lo cierto es que yo sabia hablar, escribir, reflexionar durante horas y dar sentido y respuesta a todo aquel que me planteara todo lo relativo a esos curiosos rituales previos al apareaniento que jamas pensaba podria hacer mios, hasta que me toco enfrentarme de pleno a todos ellos como si de un estudio sociologico me tratara. De aquellos entonces no solamente era una pedante en potencia, tambien me quedaba demasiado que aprender.

Al principio todo fue pura impaciencia, impaciencia por no poder saciar las espectativas sociales de tener un status mas que consolidado pasados ya casi los diecinueve años, por rellenar los supuestas bases ficticias impuestas por miles de peliculas edulcoradas y mas bien pateticas, por no comportarme como aquella manada de hormonas que por aquellos entonces poblaban parte de la dehesa castellana y que me llevaron a querer buscar lo idilico en intentos frustrados de personas poco idoneas para mi particular y absurda cruzada elevado al grado de tragicomedia sin sentido. Solo tres intentos y dos mitades fueron suficientes para que en parte me apercibiera de que no solo de pan vive el hombre, y que a falta de pan buenas son tortas, precisamente las que a mi me sobraban despues de aquellas humillaciones varias y desgracias pasadas.

Pero el tiempo pasa, aunque la experiencia no por ello ayuda mas, y trascurridos algunos años de los reiterados experimentos, mi sistema limbico poco inmune a las influencias de los fragmentos dañinos de peliculas, novelas, canciones y recuerdos de amor pasional que el tiempo y los demas habian ido inculcandome desde mi mas tierna edad me volvio a jugar una mala pasada, convirtiendome no solo en una de las hermanas secretas de Emily Brontë que dedicaba miles de pensamientos y paginas al amor ideal, -aquel del que todos escriben pero del que nadie habla con sinceridad-, sabedora de que despues de todo encontrarlo iba a ser cuestion mas que de suerte, de probabilidad, sino en una especie de predicadora de sus virtudes y efectos balsamicos. Eran buenos tiempos.

Y no fue por buscarlo poco, que al final lo encontre, mas que por casualidad por descuido, entre dependencias afectivas traducidas en encuentros ciberneticos furtivos y multiples necesidades fisiologicas que no solo idealizaron mi concepto de aquella cosa absurda, sino que con el tiempo me obligaron a aferrarme a el con fuerza como si de la unica cosa sobre la faz de la tierra se tratara, tonta de mi. Y es entonces cuando por inercia casi, descubri porque la gente no habla de esas cosas, porque no se abre a los demas cuando el dolor que provocan este tipo de relaciones en algunos casos es insufrible e incomprensible, porque en el mundo suceden tantas y tantas cosas raras por amor. Poco hablar me habia llevado a un basto desconocimiento y a una razonable confusion que abotargaba mi razon. ¿Si querer es esto porque hace tanto daño? ¿Realmente hay un manual que pueda explicar paso a paso nuestro absurdo proceder?

Y entonces entre en trance durante dias, pues no es facil ver morir uno de nuestras mas aseguradas verdades reducida a un mero idolo de oro, y en esa fase me sigo encontrando, desde quien sabe cuando. Y a veces pienso un rato, me evado y hago autocritica,y aunque por mas que piense no hay solucion que valga echo de menos todo lo anterior, la inseguridad, el misterio, el miedo a lo que puede pasar.

El hombre sufre igual, cuando tiene algo, cuando no lo tiene o lo quiere, cuando deja de tenerlo, asi que al final todo es igual, ese estupido y absurdo sinsentido sobre el que no merece la pena investigar, solo experimentar, una vez y otra, y otra. Al final seremos inmunes. Palabra. Si hay que sufrir, al menos que sepamos por que es.

miércoles, 12 de mayo de 2010

C.

Al mirar aquella personita enjuta y liviana no logré intuir las formas del pasado, las cicatrices del ayer que tanta vida daban a su rostro imperecedero, que sin embargo, hoy imperceptibles habían optado por difuminarse hasta crear un nuevo tapiz diferente y una nueva persona que casi no podría reconocer. No era la misma,resultaba diferente, porque es bien cierto que el tiempo logra convertir al más pintado estos tiempos extraños, el tiempo y sobre todo la enfermedad, el sufrimiento y todos los males del mundo que siempre aquejan a quién menos tienen que aquejar, aunque a estas alturas del cuento, hablar de las injusticias del mundo resulte innecesario y manido después de tantas y tantas historias trágicas.

Cuando la ví, andaba tirante -pero andaba,otros se habrían rendido-, achaparrada, embutida en un abrigo beige, casi accionada por el impulso de unos suspiros que bien hubieran podido levantar su cuerpo de tela y elevarlo al cielo sin necesidad de oración, pues las penurias de tantos y tantos años habrían conseguido santificarla doblemente.Y aunque tenía la cara lavada a conciencia, su rostro supuraba soledad e impaciencia, una impotencia y una angustia solo perceptibles para el observador espectador que se percatara del ligero parpadeo de sus ojos y de su tono de voz, que se escapaba entre silbidos de viento y se alejaba bastante del chirrido potente que desde que tengo uso de razón, creo recordar imperaba en nuestra casa. ¿Un mundo que consiente eso, no es menos mundo?

Pero lo desconcertante de todo aquello,de aquella aparición, no fue sin embargo lo que vi en su rostro extraño, pues al final no me resultaba en absoluto desconocido-seguramente a ella tampoco después de acompañarme los largos meses de mi vivencia, entre esfuerzos sobrehumanos y desafortunados incidentes-.Lo desconcertante eran nuevamente los efectos de mi mas despiadado enemigo, que avispado no dejaba de declararme una eterna guerra sin ningún final, que entretejía entre sus argucías, un nuevo plan despiadado, dirigida a quién menos debía, consiguiendo de nuevo en mí ese mismo efecto, el miedo mundano, sobrecogedor,despiadado y frío, pero sobre todo mordaz que calaba todos y cada uno de mis huesos.

Lo peor, lo más injusto, es que C.- Que así se llama- , bien podría haber sido una heroina de guerra de haber sido retratada en una novela,o quizá más bien la protagonista de alguno de los más importantes acontecimientos históricos, una revolución o un descubrimiento notorio, una Marie Curie, una Greta Garbo, pudiera haber sido todo si la suerte pudiera sonreirnos a todos a la vez, pero como no puede, ahora solo es una persona enferma de rostro pálido y ajeno, como otras muchas, enferma después de tanto, pero también y para colmo, después de tantos.

E imagino que no se de excesiva cuenta o que no lo piense,supongo que a veces se pare por un momento y diga ¿Para qué?, siempre prefirió disfrutar con lo puesto ¿ Qué puede importarle a quién tan poco tiene todo eso? Las mejores personas no son las que más quieren y más logran, sino las que se conforman con poco y con ello logran recorrer un camino sembrado de escollos que además es más difícil de lo habitual, y en eso desde luego ella es especialista. Todo eso es lo que convierte al ser más humilde de la tierra en un corazón enorme, del tamaño de un baobap, aunque el tiempo haya decidido resecarlo.



Y ¿Dónde dejaba todo aquello aquella sonrisa? ¿Su andar ligero, su hablar del populacho barriobajero y entrañable? ¿Su obligada ignorancia y su inteligencia escondida detrás de millones de años de trabajo forzoso? ¿Acaso iba a arrebatarme todo eso una vez más y a esconcerlo de nuevo detrás de un disfraz desvencijado? Quién sabe ya.

Y es que al final de todo no nos queda nada, la esperanza o rezar a lo imposible, pero ¿de qué sirve rezar a los que bastante han hecho ya? Al menos debería haber un cielo para las injusticias,de almas perdidas y destartaladas, solitarias,y frías de tanto tiempo sucumbiendo ante la intemperie en la tierra de los desamparados. Al menos y como consuelo por lo peor, debería seguir quedando esa sonrisa, el corazón de baobap, la vitalidad y la energía y no un amargo rastro sin sentido.

La suerte a veces no sonríe y nos vende a la muerte, entonces es cuándo debemos darlo todo por perdido, porque las almas ya no lloran.