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Partículas de tiempo.

Se que durante años vagué sin rumbo, dándome cabezazos contra la pared, queriendo lo imposible. Te veía tan cerca, puro, tan de ver...

domingo, 26 de febrero de 2012

Michael Fassbender



Michael Fassbender es el hombre de mi vida, y lo tuve bien claro desde aquella noche de verano en presencia de una pantalla enorme de cine dónde dos años atrás proyectaban "Malditos bastardos", quizá más.

Su exuberante anatomía, los ojos azules, -claros, enormes-, la presencia espigada de este irlandés- alemán que lo tenía todo, incluso una piel tazada y antigua, no hacían sino alertar todos mis instintos naturales, de la misma forma que sucedía con Ewan McGregor en mi despertar natural, años atrás, otro verano fugaz. Bendita evasión.

Y del mismo modo que nacen todas las obsesiones, de forma compulsiva y audaz, nació la mía, de la noche a la mañana, aflorando todo un cúmulo de pasiones y de amor. Coincidiendo con su crecimiento como actor, con su mejor año, yo no hacía sino suspirar infinitamente por un amor imaginario a mi ya no tan tierna edad, teniendo que lidiar además con una admiración infinita. Pero ya se sabe aquello de que no se le pueden poner puertas al amor, y mucho menos a un amor platónico tan potente.

Y entonces ví "Shame", después de insistir, insistir, e insistir, y lo colosal de su transformación me mató. No sólo desde la perspectiva física, con la que millones de mujeres han debido empezar a replantearse su existencia, sino por la profunda carga dramática de un personaje tan cargado de pasión, patetismo, y tan cercano al público como lo pueda ser un adicto al sexo, destrozado por dentro, en una visión descarnada de la realidad. Muy a pesar de las diferencias, también presenta muchas similitudes con cualquier mortal. Tanta soledad, cualquier posible vía de evasión, ninguna persona está a salvo. Yo, salí baja de moral, o lo baja que puedes salir en tu cierta identificación.Y definitivamente se consagró como mi icono, mi admirado Fassbender.

Y la academia Hollywoodiense, tan tradicional y poco innovadora lo ignoró, desatendiendo el llamado de cientos de personas cautivadas por el talento innato de un actor inmenso como el solo, y le dejó de lado, arriesgando tan solo por actores ,brillantes sí, innovadores poco en un año bastante poco prolijo en grandes títulos, salvando "Drive" y "Shame". No así todos los demás, no así millones de papeles por venir, y muchos años de una intensa carrera profesional, que auguro todos disfrutaremos.


God save Michael Fassbender
La noche de los Oscar es mi favorita del año.
Puede resultar banal, o incluso un tanto superficial, debido al despilfarro de medios de todo tipo que la academia Hollywoodiense derrocha para tamaña estupidez como puede suponer una entrega de premios, pero el aura mágica que todo lo envuelve es innegable. Y tampoco es que los premios sean unos premios cualquiera, muy a pesar del desprestigio académico que año tras año hemos venido observando, con categorías compradas y robadas a partes iguales, y un cierto tradicionalismo que espanta en demasía y tan característico de la sociedad americana.

Quizá porque es el sueño de todo niño, o quizá el sueño de todo niño un poco caprichoso, ser actriz/actor y llegar en algún momento de tu existencia a un lugar como éste, imbuido por el carisma de tanta celebridad, quizá porque simplemente todo eso que les rodea es mágico a ojos del mero espectador, o quizá porque tengo una gran enfermedad que tiende a idealizar todo aquello que a mi me hubiera gustado, quizá a todo ello se debe mi profunda, absurda y superficial devoción. Total y devota admiración.


Este año he tenido la gran suerte de ver casi todas las películas nominadas, y es bien conocida mi obsesión con Michael Fassbender, Jean Dujardin y muchos otros famosos del celuloide. Sólo la posibilidad de estar visionando, tan lejos pero en cierta forma cerca, a los objetos de mi devoción y siendo partícipe de este evento, me siento privilegiada. Absurdeces del ser humano, mitómano, poco conformista y tonto. Si tan sólo supieran lo que con sus películas conmueven este pobre corazón...

Bendita ficción.



En una burbuja de cristal, dónde la luz se intuye pero no llega a quemar. Dónde escucho sin reservas algo que no quiero oir, dónde lo siento todo aunque no lo pueda tocar, dónde vivo porque no muero, y muero porque no vivo. Ahí me encuentro. A años luz de la realidad.
Y lo único que pido, lo único que quiero, no dista mucho de lo que sienten los demás, aún a pesar de lo que se diga.
Incondicionalmente.
Sólo quiero alguien que me quiera sin reservas, en mi burbuja de cristal.

viernes, 24 de febrero de 2012

25 de Febrero




Hoy ya hace tres años.
Y los días siguen siendo días, y las noches, noches, y la lluvia sigue mojando mi corazón. Nada ha cambiado desde ayer pero todo es diferente. Y de todas las cosas, un recuerdo persiste en mi mente: una sonrisa, la más pura, y un corazón grande, tanto que una sola mirada no podría abarcarlo. En definitiva, tú.

Y nunca podré agradecer lo suficiente haber coincidido contigo en esta vida, jamás. Y desde luego, no te hubiera cambiado por otra. Nuestro tiempo, fue corto pero intenso, muy intenso. No me arrepiento de nada.

A veces, aún hoy, siento la necesidad de descolgar el telefonillo, y despedirme, pasearme hasta la habitación del fondo y disculparme, porque he hecho algo mal y necesito pedir perdón,porque necesito que me cuides, mientras pongo voz de lastimosa porque estoy mala y te necesito o porque simplemente tengo algo que decir y no se como hacerlo, y entonces me acuerdo. Y cierro los ojos. Así reías, así olías, ya no se si me acuerdo bien.

Allí dónde estés, a ese lugar extraño dónde el tiempo y los años te han llevado, no has podido llevarte tus recuerdos, porque los tengo todos conmigo, encerrados, en una caja fuerte. Yo y todos los demás. Jamás te lo dije, fuiste única en tu especie.

Se con certeza, que hoy una estrella brilla con más intensidad en el cielo que las demás y comparte su destello con todos nosotros, que aunque no lo digamos, te echamos de menos. Que dónde estés, nos esperes muchos años, sin olvidarnos, nunca. Nos encontraremos.