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Partículas de tiempo.

Se que durante años vagué sin rumbo, dándome cabezazos contra la pared, queriendo lo imposible. Te veía tan cerca, puro, tan de ver...

domingo, 28 de febrero de 2010

The boy who knew too much


Aquella podría haber sido mi vida, de haber querido, pero no fue así. ¿Os podeís imaginar la impotencia de saberme dueño de mi destino y haber obrado tan fatalmente? Qué os voy a decir, supongo que todos hemos estado en esa situación en algún momento de nuestra errática existencia, y no es nada fácil.

Sólo me hace arrepentirme el hecho de que hubo un tiempo, en que habría podido cambiarlo todo sin excesivos remordimientos, un lapso temporal lo suficientemente grande como para hacer desaparecer todos los demonios de mi interior. Pero no fue así y me abandoné a la comodidad de no hacer nada, consciente de la imposibilidad de regresar al inicio tiempo después.Cuándo los sentimientos te ahogan, no hay vuelta atrás.

De aquellas era yo joven, enamoradizo y principiante, un compendio de vergüenzas y desvergüenzas y sobre todo traumas, catalogados como nocivos para el crecimiento personal, un lobo solitario y sórdido de gran talento. En realidad y aunque me empeñara, no era nada diferente al resto de mortales, no había ningún factor que me separara de la cotidianiedad, sólo alguien con más o menos habilidades, consciente del apremio, de la necesidad de exprimir hasta la última gota de su vida, pero alguien bastante común a fín de cuentas,muy común hasta para querer cambiar el mundo a golpe de tecleos en una vieja máquina de escribir. Demasiado novelesco y prototípico.

Sólo era diferente porque estaba solo, todo lo solitario que puede estar alguien que sabe que en cualquier momento, una de sus personas favoritas, la más querida y admirada, va a esfumarse sin previo aviso, como las pompas de jabón una tarde ventosa, que dejan un rastro invisible de lo que fueron, pero no por ello menos doloroso.

Cuándo alguien te notifica una noticia de esa índole, ya sea en buenas o malas condiciones, -en mi caso no podrían haber sido peores, cumplía yo unos diecinueve años- sólo tienes dos opciones: Llorar y volverte loco ante la crueldad que se torna tangible en un solo instante, o bien ignorar la realidad y vivir en una burbuja aparte. En mi caso, y como con el resto de las decisiones que he tenido que adoptar a lo largo de mi vida, elegí la burbuja, bastante más confortable de habitar y con un cierto regusto a autoengaño consciente.

Fue entonces cuando la muerte, un ser mezquino de dientes blanquecinos con un atisbo de superioridad, explotó brutalmente mi cuidadosamente resguardado refugio nuclear, sin demasiado esfuerzo. Quizá algunos acontecimientos sean peores que las bombas atómicas, y no requieren de individuo que las accione, aunque ya se sabe que está en la naturaleza del ser humano buscar culpables a todo.


Ya no era el individuo pálido y gris consciente de todas las desgracias del universo, tenía la mía propia, ¿Para qué quería más?, me limité a ser, a seguir siendo los restos que antes conformaban un esqueleto humano, movido a golpe de estímulos imaginarios. Le había visto las orejas al lobo.¿Y qué podría haber hecho yo? Estar ahí, apoyar, vivir la misma vida que hasta el momento, pero no fue así. Cuando te dan la opción de elegir, no suelen avisar de que tienes también la posibilidad de cagarla irremisiblemente. Supongo que es algo que va implícito, yo jamás me lo figuré.


Fue entonces cuando me instalé en un recuerdo, uno tras otro, tras otro más. Mis restantes vivencias comenzaron a apilarse lentamente debajo de decisiones tomadas demasiado drásticamente. Pero los recuerdos fueron sabios consejeros, me ayudaron a sobreponerme, a salir del paso y a no culpar al destino, intentar mejorar, a partir de ese momento.Desgraciadamente en la teoría todo es demasiado simple.

Ahora no se donde me encuentro. En algún lugar en el que contar esta historia no se me hace tan duro. Perdí a alguien importante sí, perdí a todos los demás también, me olvidé de que ellos también existían, aunque algún día estoy decidido a volver por ellos, sin que sea demasiado tarde, o eso espero. Y en este lugar cuento una historia. No conseguí cambiar el mundo, aunque el mundo una vez más me cambió a mí. Mientras todavía duelen las viejas heridas, aún por cerrar. ¿Pero qué quereís que os diga? solo soy una persona normal, y fuera de la burbuja, todo duele, y mucho. Aún así, merece la pena.

jueves, 11 de febrero de 2010

Lights will guide you home






Nubes cargadas de nostalgia, dolor de tripa, un café que en algún momento decidió aguarse demasiado. Prepara sin éxito su ascenso al último puesto de la mediocridad, pero sin embargo parece que aún no ha puesto suficiente empeño, no con ese dolor profundo de barriga, cualquiera lo intenta.

Lo cierto es que a pesar de todo, del café, del sueño insistente y la jaqueca, ha logrado algo, en lo de fallar a los demás podría llevarse una medalla de oro, y eso sin ni siquiera intentarlo, podría licenciarse ahora mismo sin poner demasiado empeño. Pero a pesar de su pusilanimidad y de todo lo demás, envuelta en disfraces de éxito imaginario, ha logrado salir del paso los últimos años, la desorbitante imaginación del que se encuentra desesperado por cambiar de vida, que le hace fuerte a ojos de los demás, mientras en su interior se desmorona lentamente.

Ha empezado a escribir, y de hecho la idea podría llegar a ser buena, pero la sombra del miedo al fracaso es demasiado alargada. Teclea, teclea incesantemente y borra todo al mismo ritmo, el sabor de los escritos recién inspirados a través de las nuevas tecnologías deja un regusto un tanto artificial, nada como los antiguos cuadernos del pasado, allí al menos las historias acababan moldeadas y con punto final.

Pero no va a conseguir nada, y lo sabe, tiene materia prima, falta la mano de obra, la capacidad, la cara dura. Podría estar ahora mismo haciendo cualquier cosa que hubiera querido, pero es mucho más fácil imaginar que podría haber hecho de haber querido. Querer es poder, lo que falta es empeño y siempre es culpa de los demás. Los sueños no nos van a llevar a casa.

Al final todo quedará en agua de borrajas, como su proyecto de vida. Sólo existe para ella cuando cierra los ojos y se abandona al sueño. Solo en esos momentos es ella misma, y sonríe inconscientemente. Hubiera sido feliz, lo hubiera sido, y mucho

sábado, 6 de febrero de 2010

Alguien

Que te abrace hasta que te duermas, y te tape cuando te quedes fría, que te sostenga la mirada hasta el infinito. Alguien que no tema a tu inseguridad, que limpie las lágrimas que se derraman a veces sobre tu rostro, que te de un abrazo y por un segundo te haga dar cuenta de que aunque has obrado mal, él no estará allí para castigarte, sino para hacerte olvidar todo mal.

Monólogos para la Muchachada Nui





Se abre el telón, o no, en este caso no se abre, sino que salen por debajo dos tipos; uno alto, con barriguita incipiente, barba de más de dos días, americana gris, y otro esbelto, saltarín, puntas para arriba y dentadura simpática. Son Raúl Cimas y Julian López, dos de los cómicos con mayor proyección del panorama español y miembros integrantes del show humorístico “Muchachada Nui” emitido por la 2, los Miércoles a las 12, eso sin desmerecer a sus compañeros de reparto, geniales todos, que esperemos aparezcan también proximamente por estos lares.

¡Hola Pucela!-Dice Cimas-.
-Pucela, Pucela, siempre quise decir Pucela, es una palabra tan...de esas con las que se te llena la boca.. Pu..ce..la, si la pienso me explota la cabeza -Sonríe abiertamente López con su sonrisa estridente-
-Llévabamos tanto tiempo esperando que al final hemos tenido que preguntarles que si habíamos quedado aquí el Viernes, sí, ¿Pero qué Viernes?

De coña, todo el rato.
Se pegan, andan a cámara lenta, rápida, y lo que les echen, cuentan chistes, porque es su oficio, aunque dicen que lo de encontrarse con gente a la salida del cajero y que les pidan uno no les hace ni puta gracia.
-¿Veo yo a un bombero y digo fuego? ¿O veo un futbolista y digo putas? (¿Hay algún futbolista aquí? Eso no iba por los del Real Valladolid, no me linchen).

y hasta hacen de mediums, no les falta de nada, porque por hablar, hablan hasta de Dios y de María Teresa Fernández de la Vega, completito.
-Cuando se aparece Dios, suele ser para alguna Desgracia, como a Moises, guía tú a un pueblo ahora, cuando apareció pensé ¿Dónde cojones llevo yo a todo el pueblo de Albacete?

Vamos que te partes el culo, o como ellos dicen, sello de la casa, el ojete, con las expresiones, las burradas, el sentido del humor inteligente -Si no lo pillaís, tan solo reid cuando lo haga el de al lado- y su amor a la violencia-

-Qué la violencia está mal? Mentira! Mira Julian mete unas hostias como panes, a mi una vez me dio y tuve todo el día en la cabeza la canción de la flaca.
-Sí, ahora estoy intentando perfeccionar una hostia que en un oido haga sonar la flaca y en el otro depende
-Bueno, ¿No sería muy diferente no?

-Vamos que si os gusta Muchachada nui, os gustará el show. El espectáculo está asegurado: actuación conjunta, monólogos indivicuales y sorpresas finales, que como tales, no os voy a desvelar, para animaros a que les vayaís a ver, porque es áltamente recomendable para fans y gente con sentido del humor. Si coincidís con ellos, no lo dudeís, merece la pena, a mi personalmente me encantó.