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Partículas de tiempo.

Se que durante años vagué sin rumbo, dándome cabezazos contra la pared, queriendo lo imposible. Te veía tan cerca, puro, tan de ver...

lunes, 3 de julio de 2017

Partículas de tiempo.









Se que durante años vagué sin rumbo, dándome cabezazos contra la pared, queriendo lo imposible.
Te veía tan cerca, puro, tan de verdad que inconsciente, decidí ignorar el hecho de que tu orbitabas muy lejos de nuestro planeta.¿Qué era yo en ese momento? ¿Quién me hizo sentir así? ¿De dónde nacía ese amor imposible?

Me convenciste poco a poco de que podrías quererme y me dejé llevar, me diste todo, construiste una casa y al tiempo destrozaste sus cimientos poco a poco, hasta que desapareció mi hogar. Hasta que un día, sin miedo, decidiste borrarme de tu historia, y yo ya no existía, sólo mi sombra que ya no tenía lugar.
Yo iba creciendo, humana y cálida, tú me hacías pequeña y me dejabas de lado. Me abandonabas. Apagabas mi calor. Borrabas mi inocencia. Robabas mi juventud.

Y todo acabó, ni siquiera recuerdo cuándo. Como si alguien hubiera apagado un botón y nosotros no pudiéramos recordar ya nada. Como si hubieran borrado una historia, olvidando una parte fundamental.

Pese a todo consigues volver. Atacándome con fogonazos de recuerdos, borroso y lejano, pero cruel. Mi pecho arde por dentro y me asusta esa extraña sensación de querer volver a un sitio que ya no existe. Que nunca existió. Tengo miedo de esa luz que está tan lejos y que ya no brilla.

Vuelve. El calor. El hormigueo. La hierba fresca que se cuela por las rendijas de mis sandalias y pellizca mi piel, más joven. Un sol que brilla fuerte y vibrante. Y sólo quiero comprobar qué fue de verdad. Que mentira se atrincheró dentro de mi mente y me hizo así. Qué te hizo convertirte en ese monstruo indiferente que a veces visita mis pesadillas, y las convierte en sueños rotos y añoranza.

Fue El tiempo. Sus partículas. La luz de una estrella que se apagó hace muchos años en el universo. Aquel abrazo que se partió en dos en aquella noche fría. Los minutos que tintinean en el reloj y se ríen de nosotros.

Los recuerdos se cuelan por las rendijas de mi cuarto esta tarde de Julio. Hace frío en mi habitación. Leo, y sigo leyendo las cartas que el pasado ha depositado a las puertas de mi memoria. Todo pasa, vamos cambiando, la realidad se distorsiona poco a poco.

Un día, cuándo quede poco no se muy bien para qué, recordaremos todo, tal cuál pasó. El sonido de la nieve cayendo detrás de la ventana, el regusto que deja en la boca la sal del mar y la arena que se clava ardiente en tus pies. Las particulas del tiempo, que flotan sobre nosotros. Cuándo los recuerdos se distorsionen del todo, nosotros desapareceremos.


domingo, 2 de julio de 2017

Hard times




A veces pienso que me exijo mucho, siempre con ese constante repiqueteo mental que me repite que nunca en la vida llegaré a nada. Otras me dejo llevar por la inercia, me aparto del mundo y desconecto en la medida de lo que es posible, mi mente nunca para de trabajar. ¿Para qué sirve todo? ¿De qué sirvo yo?

Me pregunto quién nos ha hecho ser tan infelices, quién nos ha hecho tanto daño, que ente superior nos ha sugestionado para que estemos en un constante proceso de aparentar frente a los demás. Porqué demonizamos los defectos normales del ser humano cúando la unidad sería la respuesta más clara a todos nuestros problemas y sufrimientos.

Y aquí estoy, un Domingo triste más en el que el frío atraviesa mis huesos. Me pregunto si el frío es real, o mi mente ya está haciendo de las suyas.

Algún día todo será más fácil. Ójala leer este recordatorio y sonreir.

Voldemort






Me dijiste que me inspirara en tí, para convertirte en el villano de mi vida.
 Como hizo J.K Rowling con Lord Voldemort.
Pero nunca pude.
Al menos Voldemort tenía alma.
Siete trozos.
La tuya se desintegró en algún lugar de tu patética historia y no volvió a recomponerse jamás.
Por eso no quiero retratarte. No de esa forma.
Porque fuiste cobarde.
Y los cobardes no protagonizan ninguna historia.
En ese pozo sin fondo de angustia en el que nadas desde hace tiempo, no eres nada, no eres nadie. Sólo una nota a pie de página para esos días en que tengo que explicar a otros tiempos pasados.
A veces por mis recuerdos revolotean los retazos de esa maldad que tuviste a bien compartir conmigo. Pocas cosas más puedo recordar. Pero se esfuman rápido. De un manotazo.
Como ese amor que decías que sentías y que era falso e inventado.
El odio hace daño, pero el mal siempre muere.
Ójala nunca nadie te incluya en sus historias.






¿Cómo no quererte si me has convertido en lo que soy ahora?





¿Alguna vez habéis viajado al pasado? Resulta que no hace falta un delorean para recorrer algunos detalles de otras vidas. Y aunque esté lejos y sea cansado, lo que más cuesta es recordar algunas cosas, que ya no están. Porque se han ido,o que han cambiado y no precisamente para bien. Aquellas épocas en que creías en el amor y la bondad del ser humano, que las cosas son para siempre y tu serías eterna y buena por siempre jamás.
Pero ya ni siquiera echas de menos esas cosas. Sino como te hacían sentir. Porque has perdido la capacidad de ser especial, de valorar las cosas pequeñas. Porque lo irrepetible ahora es rutina, porque ya no hay novedad y todo es lo mismo.

Always on my mind




Tengo miedo de olvidarte. De que llegue un día en el que pensando en tí, no te encuentre entre mis recuerdos. En el que ya no sepa como olías, como reías tan fuerte , como caminabas pizpireta o cantabas canciones por la calle tan feliz siempre por todo, incluso en los malos tiempos. De no haberte querido con tanta fuerza como la que sentía en mi interior.
Me consuela pensar que no estás lejos, porque a veces te siento en mi interior.
Cuándo todo va mal siempre hay una mano invisible que me ayuda a salir del pozo.
Gracias, mamá.

domingo, 18 de junio de 2017

¿Quién te va a querer?






Ni todos los villanos viven en castillos fúnebres, ni tienen todos espadas legendarias para hacer el mal. A veces la realidad es mucho más simple. El mal se refugia en cualquier recoveco.

jueves, 19 de mayo de 2016

Paul



Desde arriba del todo me mirará. Aunque no será a mi directamente. O si, nunca lo sabremos. Quizá esté suficientemente cerca como para que pueda sentir mi existencia, intuir que de entre tantas personas, solo yo le he querido de una manera tan loca.
 Los focos que abrasan, el calor de la multitud, las notas musicales que te trasportan sin querer en el tiempo y en el espacio. Ese sentimiento feliz y agónico, que pica dentro del pecho y te arranca alguna lágrima tenue, de lástima, crecimiento, de paso del tiempo,de etapas que se cierran.
Y será como si lo demás no hubiera existido. Las rupturas, la muerte, el dolor, incluso los demás conciertos. Sólo ellos y sus recuerdos, entre millones de personas, mientras con sus canciones quiere narrar sin querer mi historia. Mi historia con su música. Mi vida.

Y allí volverán a estar todas esas personas. Mamá escuchando "Yesterday" en el coche. Patricia contándonos como los Beatles tuvieron que tomar clases de dicción para pasar a ser una de las bandas que mejor pronunciaban inglés de la historia de la música. Incluso aquel novio con el que compartía auriculares en la cafetería de detrás de la facultad y al que erróneamente había querido dedicarle "I will" en algún momento. Esos hermanos que ahora solo existen en el recuerdo pues son mucho más mayores. El tiempo perdido,Aquel bolso roto que compré en fuencarral. El disco ONE de portada roja sangre que la abuela compró en el corte ingles y que rayamos de tanto escucharlo. Aunque al principio nos quejáramos a papá en el coche.

Todo eso pasará. Y durará un segundo. Y solo quedará una anécdota más. Será muy corto, como todo. Y me quedaré con ganas de volver a vivirlo, aunque sepa que ya no es posible..De decirle todo lo que ha significado. De agradecerle tantas cosas. De volver a esa época en que tanto le adoré y en el que habría tenido muchísimo más sentido. Con mucha otra gente. Pero no importa. Todo eso es banal. Allí de lejos, entre miles de recuerdos y lágrimas que tratarán de empañar mi visión, le veré. Y todo lo demás dejará de tener sentido. Al fin.

miércoles, 20 de abril de 2016

¿Dónde van los sueños que nunca usas?

Anoche mi cabeza no paraba de darme vueltas. Sentía que todo se movía a una velocidad vertiginosa y las paredes se me hacían pequeñas. Que no quería dormir, quería actuar. Algo había hecho que mi corazón palpitara tan rápido, que en ocasiones dolía, como si quisiera escaparse y salir corriendo. Como si se sintiera preso por unas decisiones absurdas.
A las cuatro de la mañana ya me dolían los ojos. Miré el móvil. Comencé a dibujar en mi mente, un futuro perfecto, una historia con un buen final. ¿Por qué me cuesta tanto ser feliz?A veces siento que yo misma soy el problema. Hay una venda que me ciega, unos prejuicios que me ahogan. Quiero escapar y salir corriendo. Pero todo ese equipaje emocional, pesa demasiado.

domingo, 28 de febrero de 2016

Bloqueo emocional

Dicen que mis pensamientos vuelan. Pero mis palabras se han quedado estancadas en algún lugar del que parece no volverán a salir. Recuerdo días escribiendo horas enteras. Y esa sensación de paz que lo rodeaba todo. La satisfacción por un trabajo bien hecho.
Puede ser que ya no tenga nada que decir, aunque se que no es así. Quizá, después de este nuevo bache todo vuelva a su cauce. La duda eterna. Solo se, que en algún momento del futuro, me encantará volver a leer mis historias de nuevo. Y solo espero que éstas sean felices.

Me.


A veces me siento vacía, y una sensación de miedo insoportable me abrasa por dentro. No puedo pararla. Solo acurrucarme e intentar poner mi mente en blanco para poder escapar.Entonces cesa, pero el recuerdo de su poder me persigue allá dónde voy y me debilita.
Es curioso lo que engañan las apariencias. Yo sonrío y logro que la gente crea que soy feliz. Aunque a mi no me engaño, esa mueca rota no tiene nada que ver con lo que era antes.
Quizá este teatro sea el que más me perjudique. Y el problema sea yo misma. Quizá no.

 No estamos hechos para un mundo tan hostil.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Mamá


Me pregunto si en ese lugar en el que estás no existe el tiempo. Y entonces, aunque hayan pasado siete años, para ti solo hayan sido como tres minutos y aún no te haya dado tiempo a echarnos de menos, y estés feliz, simplemente esperando para volver a vernos. Solo espero una cosa. Que sonrías. Mucho. Y que tu sonrisa siga curando almas. Te echo de menos todos los días de mi vida, mamá.

miércoles, 12 de agosto de 2015

MEMORIES






Las personas se mueren. Las hojas se rasgan. Las palabras vuelan. Sobre todo si son mediocres. Y aunque perdurasen...¿De que nos servirán cuando nos hayamos ido? Los recuerdos son un espejismo en el que se refleja nuestro egoísmo.

Future and past



Tenía el pelo muy corto y desteñido, como una Audrey Hepburn sin modales. La ropa, impoluta, y bien elegida. Yo tenía la mia destrozada, sucia, el pelo revuelto y la mirada triste. Pero que importaba esa envoltura externa cuando algo más personal, más intimo, más propio, estaba tan roto que tintineaba a cada paso, cada vez más firme. ¿Acaso tenía alma?

Yo la miraba y sentía orgullo, porque a mi siempre me han dado miedo los bucles, las cosas infinitas, pero ella andaba y andaba, y no temía en absoluto ese camino interminable que se abría ante ella y que terminaba cincuenta, o más, años después.
Observaba sus decisiones, más o menos cuestionables, mejores o peores, pero suyas, Yo temía las mias y dejaba que por mi, decidieran los demás. Me dejaba llevar, olvidándome de mi propia existencia, de mi misma esencia.

 Nos encontramos un día, a mitad de camino, y ella, más crecida y sabia, me advirtió del paso del tiempo y de sus consecuencias, me hizo sacar la cabeza de la tierra por un momento y descubrir lo absurdo de todo lo que nos rodea. Así, como si tal cosa. No le hicieron falta dos frases, tan solo la mirada de unos ojos, que eran los mios, solo que más viejos y arrugados.

Me reí un buen rato, con ganas, a pesar de ese tortazo. El  que me daban los meses, horas, días perdidos, todas las personas que no había conocido, los países a que no había viajado,y las cosas que no había escrito, quién sabe, incluso también los hijos que no había tenido. Y el dolor fue relativo, me calmó por dentro, por una vez.

A mitad de trayecto yo misma me respondí todas mis preguntas sin respuesta. Miré hacia atrás y sí, ví vacío, pero ya no me daba miedo porque el lienzo que ante mi se extendía era mucho más interesante y disponía de todos los colores necesarios para pintar un futuro, cada vez más brillante. Solo que hasta entonces no les había podido usar. No era el momento. Tampoco es que hubiera decidido mal, es que había elegido los colores que no eran.

Ella se marchó con su aspecto de película. No íbamos a volver a encontrarnos. Íbamos juntas. No éramos la una sino con la otra.

SOUL






Rasgo todo. Lo quemo. Lo tiro. Lo hago trizas. Pero las palabras vuelven, brotan de algún lugar hondo que no logro localizar nunca. Me pregunto en que parte de nuestra alma se almacenan los recuerdos. Y cual es su tamaño. Tengo tantos que no se si cabrían en el universo entero.

sábado, 8 de agosto de 2015

K.

Cuando nos despedimos, apreté fuertemente su mano. Quizá no fuera la más convencional de las despedidas, pero siempre he sido muy insegura para todo y desde luego no quería espantarlo.
 La noche anterior, había sido una de las noches más bonitas de mi vida, pero también una de las más cortas. Esa noche en que los minutos, se volvieron microsegundos borrosos.
 Él hablaba mucho, incómodo, mientras atravesábamos la cuesta de una calle empedrada que ahora mismo no sabría localizar.
"-No deberías estar haciendo esto." Me dijo.
 Y sabía que era verdad. ¿Qué hacía yo con un chico tan mayor dando vueltas tan lejos de mi casa inventando una realidad paralela? Pero  necesitaba escapar y cuando tienes que escoger un compañero de viaje en tan poco tiempo, es reconfortante ver que has elegido bien.
Yo no podía hablar, durante toda la noche, me limitaba a observar sin parar los hoyuelos que surcaban un rostro tan desconocido y a la vez tan familiar.Veníamos del mismo sitio, estábamos en la misma situación y personas así solo se encuentran una vez en la vida .Por primera vez, me dejé llevar, con alguien al que no había visto jamás. Solo dos o tres veces, dos días atrás.
 Y aunque nunca supe quién de los dos dió el primer beso, tampoco en que momento terminaron de llegar.
-No deberías estar triste. Dijo, aunque balbuceaba bastante.

 Quizá ni siquiera sabía bien que decia. Yo sabía que no era verdad. No solo tenía que estarlo, me lo debía a mi misma después de todo, después de tantos años.
Me senté en las escaleras frías humedecidas por la cercanía del mar y le pedí una foto. Y aunque no dudó en dármela, no titubeó a la hora de mostrar sorpresa. Desde luego no era habitual, aunque a mi me importaba bastante poco. Nunca en mi vida quería olvidar esa cara, que lejos de ser un error para mi ha sido siempre un bonito recuerdo.

Por la mañana casi no podía moverme. Recordé vagamente que había querido llevarme a su casa. Jamás lo interpreté mal, todo lo contrario, pero sabía que tenía que dejarlo marchar y lo contrario sería difícil. Hace tiempo me había enamorado como una imbécil del amor y aquello era demasiado idílico. Yo era Keira Khnigtley y el era Guillaume Canet y efectivamente, aquella era nuestra última noche. Eso nunca podría pasar porque entonces yo estaría perdida.

Pero yo no quería irme de aquel pueblo perdido de la mano de Dios sin decir hasta nunca. Yo, una cobarde de toda la vida, no podía olvidar aquel avance en mi trayectoria, no quería irme y no volver a ver esos ojos azules intensos surcados por arrugas. Por aquellos entonces, ya tendría 39 años, yo 22.

 Aquel mensaje significó todo. Me despedí de una maleta inmensa que llevaba cargando años, no me importó el diógenes, a esas taras, hay que dejarlas marchar.

Me acuerdo que yo llevaba unos pantalones vaqueros cortos y que el subía la cuesta despeinado corriendo. La verdad, no pensaba que fuera a llegar.

-He estado poniendo excusas para irme. Se justificó. A mi no me importaba nada.
 Me besó durante unos minutos, que parecieron horas, y después se fue para siempre.
. No sabría cuándo. No recuerdo sus últimas palabras. Quizá la conversación no finalizó nunca.

Y lo cierto es que nunca se fue. Porque de vez en cuando, cuando me miro dentro y pienso en las cosas bonitas de mi vida, veo su sonrisa. Y sus ojos. Y sus ganas de vivir.

Y recuerdo que durante dos días me eligió para acompañarle en un viaje bastante curioso y arriesgadp. Y me siento halagada. Y vacía. A veces incluso vieja. Cuando le veo de lejos no puedo parar de recordar aquella historia. La de mi última noche en el mundo de los valientes.

Nostalgia





5 años casi. Y me asomo a ese momento y parece que solo hubieran pasado cinco minutos.
Recuerdo el tabaco y mis inútiles intentos de adaptarme casi camaleónicamente a un lugar al que no pertenecía. Al que sigo sin pertenecer.

Casi no podía respirar y me temblaban las manos. Sólo tenía un pensamiento en bucle repitiéndose en mi mente mientras contaba una quejumbrosa y aburrida historia.
Cuándo una persona mira a otra, a veces se ve así misma, y ese momento es único. Pese a todo, no veía claramente, ese día había bebido de más.
 Mi pelo estaba alborotado por la sal del mar, llevaba la ropa de mi hermana. Cuando me abrazaste con tanta fuerza, sentí por primera vez que significaba algo. Me dijiste que te gustaban mis ojos cuando acariciaste mi flequillo. Que rara es la nostalgia.

Dónde siempre te querré






Anoche, paseando por la playa, me encontré de frente con un recuerdo.
Los recuerdos, pueden tener formas diversas y aparecer en cualquier momento, y en este caso, se me presentaba en forma de persona, de alguien desconocido, pero querido. De una persona a la que quise intensamente, al menos durante dos días de mi vida. Y aunque parezca poco, el amor intenso, en la memoria dura más.
 Le observé durante un buen rato, con su pelo largo rubio y liso casi cayendo sobre sus hombros, ajeno a mi interés. Sostenía un pequeño porro casi consumido, y un vaso de contenido granate, su mirada estaba perdida y parecía el último ser en el que alguien se fijaría, de no ser por el hecho de que yo no podía apartar la mirada de aquel lugar. Le había crecido mucho el pelo, y ahora tenía mucha barba. Por lo demás todo recordaba a esa foto pequeña que aún conservo en algún lugar secreto de la cartera.
Me sentí durante mucho tiempo culpable del hormigueo que sentía en mi pecho y de mis ganas de llorar, que no parecían tener encaje. Las miradas no correspondidas, el no significar nada para alguien, siempre son motivos que nos alertan. Y es que esa persona, no era una cualquiera. Fue una balsa que encontré una noche muy tarde mientras navegaba en un océano revuelto. Fue la mano que me invitó a subir tambaleante a una tierra desconocida y estable, y me salvó uno de los días más tristes de mi vida, de mi misma.                    

    No sabría muy  bien explicar lo que me pasó ese día, tampoco se bien que supondría nuestro encuentro fortuito para él, pero su indiferencia dolía tanto, como seguramente duele que te arranquen una extremidad. Como que te traten de arrancar un recuerdo. Y en cierta forma me sentí egoísta, porque dentro de aquel recuerdo que se asemejaba en mi memoria a una isla extraña, él todo el rato miraba  el cielo, mientras que yo no podía parar de observar el fondo del mar. Para mi sus besos fueron un alivio que calmaba una honda tristeza, para el, una simple necesidad.                        


Aún así, no puedo parar de mirarle, pese a que cada mirada furtiva me haga sentir peor. Él para mi, es un día repleto de besos y paseos a oscuras, una intimidad inventada teñida de ficción, un viaje muy breve, pero intenso. Yo para el ya no soy nada.    

Y os prometo, que ahí, en ese momento, pensando todas estas cosas, me doy cuenta de que quiero a alguien como no lo había hecho antes. Que ya no existe, ya no está ahí y al que sin embargo miro de frente. Quiero a esa persona que me ha devuelto ese recuerdo valioso, que me ha devuelto a mí misma. Pero el me ha olvidado, y no piensa en mi de la misma forma. O eso quiero creer. O miento y pienso que el también me recuerda y en sueños de vez en cuando me observa y me dice que tengo los ojos más bonitos que ha visto en su vida y que ójala nuestros dos días duraran siempre.      

 Él, por supuesto no existe. Pero anda, vive y respira como una persona que me he querido inventar. Le veo de lejos, le sigo queriendo y le sigo inventando. De repente siento felicidad.
 Ójala el ,en algún momento, me haya encontrado en algún lugar de su memoria. Aunque nunca lo sabré. En ese lugar me quedé perdida para siempre, seguramente, hace dos años.

domingo, 7 de junio de 2015

Querido mentor, Michael

Os prometo que no siempre estoy deprimida. A veces -solo a veces- me acuerdo de lo mucho que me parezco a Michael Scott en la vida real y me entra una oleada de afecto propio. La vida no son las series, pero a mi la ficción muchas veces me da la vida. Es una droga muy efectiva contra la estúpida realidad.
Y ahora estoy feliz, y como Michael olvidó a Jan y encontró a alguien infinitamente mejor, tengo que olvidarme de todo lo malo que me ha pasado los últimos años. ¡Aunque me muera en el intento!. Que el hijoputismo, la maldad y la rabia ajena no determine nuestra vida, por favor. Que aunque haya personas malas, en la vida hay muchas más personas buenas que te incitan a seguir hacia delante. Pudiste hundirme pero ahora, aunque no olvido todo lo malo, te miro desde arriba y no te odio, pero me das pena. ¡Que felicidad da poder reirse con alguien que te quiere de verdad!. Que efectiva terapia es odiar por escrito. Las palabras lo hacen más real. Algún día, volveré a estar completa.

Mamá





Los sueños nos traicionan. Tan pronto nos devuelven momentos con personas queridas, como las hacen esfumarse sin motivo, al salir el sol. Cuando he abierto los ojos, ya no estabas... pero...¡que bonito recordar tu sonrisa serena! Te prometí que no iba a olvidarte y  ahora se que no lo haré nunca. Pueden irse las cosas simples,e incluso algunos detalles, pero el alma permanece. Está en todos los rincones de la casa.

Es bonito que a veces, me visites en sueños sin avisarme. Ójala sea porque sepas lo mucho que te quise.