Un golpe en la mesa
Me hacía falta aunque me provocara una falsa sensación de ansiedad. Era una sensación rara de angustia por sentirme infravalorada. No puedo continuar no haciendo nada y pretendiendo que todo está bien cuando no lo está. No todo está bien, nada está bien más allá del muro de cristal donde me protegen mis gatitos. Lo he dejado todo. O todo lo que podía dejar. He renunciado a lo que debía hacer, pero he abrazado mi dignidad. En un mundo en el que todo vale no pienso consentirlo, en el mío no. En mi mundo hay moral. Estaré varios días rara y con una estúpida sensación de impotencia. Puede que algunos privilegiados estén donde estén porque Dios o el Karma así lo han querido. Un motivo más para seguir sin creer en nada.


