Calor
Mi amigo Juan es poeta. Lleva todo el verano escribiendo un poemario que se llama "calor", y por eso, este tramo del año, la palabra recorre mi cerebro de forma incesante, como sus poemas. También el otro día cuando papá me escribió ese mensaje feo sobre su amiga. Al día siguiente mientras me duchaba triste y hoy también cuando no entraba ni una brizna de aire por la ventana del trabajo. Calor por las mañanas, por las tardes paseando con Lúa. Las noches donde descanso sola. Las palabras de esos escritos me recorren de arriba a abajo sin que tengan ningún sentido para mí, más allá de esta situación que a veces me inquieta, me preocupa, y me desconcierta de vez en cuando. Como todo. Hace calor en Madrid que es donde está Juan. También en Palencia, donde estoy yo. Y así nos conecta esta situación que ha articulado nuestra conversación escrita todo el verano mientras compartimos escritos por las tardes, unicamente. El resto del día no existe, reposa como si el cansancio se hubier...



