miércoles, 20 de abril de 2016

Anoche mi cabeza no paraba de darme vueltas. Sentía que todo se movía a una velocidad vertiginosa y las paredes se me hacían pequeñas. Que no quería dormir, quería actuar. Algo había hecho que mi corazón palpitara tan rápido, que en ocasiones dolía, como si quisiera escaparse y salir corriendo. Como si se sintiera preso por unas decisiones absurdas.
A las cuatro de la mañana ya me dolían los ojos. Miré el móvil. Comencé a dibujar en mi mente, un futuro perfecto, una historia con un buen final. ¿Por qué me cuesta tanto ser feliz?A veces siento que yo misma soy el problema. Hay una venda que me ciega, unos prejuicios que me ahogan. Quiero escapar y salir corriendo. Pero todo ese equipaje emocional, pesa demasiado.