Nunca nadie puede prohibirte que sueñes
Ojalá leas esto, años después y recuerdes lo osado que fue aquel que te prohibió soñar y sentir, porque se sentía ofendido con tus sentimientos.
Lo terrible que puede verse el alma de una persona que proyecta su debilidad en el resto y paga contigo su inseguridad.
No es casual y no es la química, quizá sí. Hace unos días que siento burbujitas que suben por mi torso dirección a quién sabe dónde, quizá a ninguna.
No saben como la felicidad, pero son parecidas.
Es bonito volver.
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