Un vuelco al corazón



Tenía veintiún años, un amor creciente en el pecho que no había experimentado jamás y no volveré a ver en la vida y un blog nuevo. Escribía porque me moría por dentro, sin saber que dos días después mi madre se iría de la tierra, para volver hace un año en la mirada de María con su niño.

Han pasado más de veinte años. Veinte. Que llevo escribiendo cosas tristes porque las sonrisas, todas, se las llevó mamá a ese lugar infinito en el que está ahora y en el que, supongo, las está guardando para cuando volvamos a vernos.

Lloro mucho mientras leo esto porque ya no están ni mamá, ni los días malos, ni Alfredo, ni los dolores de corazón que me provocaba estar enamorada de adolescente. Lloro todo lo que no lloro a diario porque no pienso suficiente lo pobre que soy, por falta de amor.

Todo eso no se ha ido, late muy fuerte dentro de mi pecho y duele como un tormento.

No conozco a la persona que escribe, porque parece mucho más mayor de lo que soy ahora. Hace veinte años era más mayor y sabia que hoy, toda una paradoja.

Lo único que sé es que ahora mismo, mamá, mataría por un abrazo tuyo. Desde este lugar lejano, te sigo queriendo. Y sigo escuchándote cantar Estopa.


Comentarios

Entradas populares