Llego tarde.
Siempre he sido dramática, lo confieso. Me viene a la mente la vez en que lo dejé con mi primer novio, volviendo en un autobús del examen de la oposición escuchando José Luis Perales en bucle, con unos lagrimones del tamaño de mis puños, que no podía recoger con las manos. El pelo revuelto, los ojos negros, mi pecho partido en dos y apretando el ipod, que todavía existía, con tanta fuerza como pena sentía en ese momento. ¿Y para qué si pasamos tres años horribles de tortura psicológica en los que mi autoestima se perforó hasta que dejó de existir?
Todo eso, ese...sentir tan intenso, en lo bueno y en lo malo, tiene una explicación científica, ya lo dijo mi psicóloga, y es que la ansiedad me hace sentir mis emociones con una intensidad terrible. Todo lo amplifico, lo magnifico, lo distorsiono, sin que por eso sea irreal, es más real para mí que para el resto del mundo.
Y por eso sufro muchísimo más que el resto de personas que no padecen esa condición. No digo que sufra más que todo el mundo, pero sí que el resto de personas que no están todo el día dando vueltas a las cosas. A eso, ella, Ruth, se refirió de forma graciosa argumentando que "probablemente según los estándares por los que nos regimos, eres superdotada intelectualmente, pero eres discapacitada emocional". Por supuesto esto no tiene nada que ver con lo que quería contar al principio, pero quería explicarlo. Por sí sirve de algo. Por si lo leo en diez años y pienso lo imbécil que he sido desde que nací.
Hoy me ha vuelto a pasar parecido. Sin autobús, sin ipod. Aunque no haya sido una ruptura de por medio.
Hay gente que dice que nadie muere de amor, pero yo creo que por amor si morimos poquito a poco. Que las cosas se terminan por un motivo, pero esta vida no está hecha para que yo alcance la estabilidad emocional. Siempre llego tarde a todos los sitios, como el conejo de la novela de Lewis Carrol, Alicia en el país de las maravillas.
Hoy me siento como ese conejo que Disney retrató de manera amable, pero la imagen que me devuelve mi mente, no es tan divertida. "Llego tarde, llego tarde".
Pero ahora me pregunto si esto que duele tanto es real o fruto de esa amplificación mental. Aunque la respuesta no me consuela porque escuece del mismo modo.
Llego tarde.
Llego tarde

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