¿Qué ilusión, o qué ilusa? *ficción*
Mi vida se debate sobre esa constante y me decanto por la segunda opción
Hace un par de años o menos, pensé que estaba enamorada. Pero de verdad. Esa sensación, solo la he sentido dos veces en mi vida. Y la reconoces porque...la reconoces, no es algo que tenga que explicar a nadie ,supongo. Lo sabes cuando te pasan cosas muy concretas, conexiones físicas y de otro tipo.
Recuerdo la terraza y un rubor que no notaba hace tiempo. No sé. Recuerdo cosas pero me abruma que en mi cabeza se han convertido en otra cosa. Me da miedo haber idealizado algo malo y haberme creído que era bueno solo porque no merezco nada.
Ese amor me ahogaba y parecía venir a salvarme en un momento muy concreto. Otra tormenta perfecta, que diría mi psicólogo años atrás. Aunque después de atravesar varias, ya ni importan. Ni las reconozco.
Me acuerdo con ilusión y con pena. Pena de haberme equivocado tantísimo. Tantísimo. Sobre todo de haber pensado que alguien tendría que salvarme de mí misma, porque quizá habría sido al revés.
Pensé que iríamos a muchos sitios. Me imaginaba en la playa, y por la cara que ponía cuando hablaba de niños os podréis imaginar. Mi corazón latía bajito como diciéndome que era la buena, que esta era la vez. Que todo me había salido mal antes por un motivo.
Me recuerdo comprando dos bañadores paseando con media sonrisa por la calle mayor. Me recuerdo imaginando mil mundos, pero quizá fue el problema, que no salía de allí, de esa imaginación que nunca se cumpliría. Tampoco sus palabras. Quizá me engañaba con sus silencios, quizá yo interpreté todo mal. Me confundí en todo.
¿Para qué sirven las ilusiones que no van a cumplirse y dónde terminan? ¿Hay un contenedor de desperdicios sentimentales?
A mí me dolía no saber y poco a poco se me rompió el corazón por dentro. Lo intenté de mil maneras, perdonando lo que no habría perdonado a nadie pero no hubo forma. Yo creo que fue la última pieza en una cadena de desgracias sentimentales. Aunque por lo menos, algunas fueron divertidas. Sin nada por medio.
Ni promesas ni sentimientos por parte de los demás. Según lo escribo me doy cuenta de que esto fue lo mismo.
Hoy me escuece pero creo que ya no me duele. Así que debo aprender a dejar ir. Del mismo modo que hice la primera vez.
Ya lo decía mamá, si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.

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