viernes, 29 de mayo de 2009

A long time ago



Imagina un edificio viejo, grande, destartalado y con olor a comida rancia. Un edificio viejo, grande, destartalado pero además lleno de personas, muchas, muchas, muchas personas apiñadas alrededor de carteles borrosos con horarios y fechas, todo ello impregnado de ese característico olor que estoy segura tienen esas cafeterías amerícanas típicas de las películas, a lo pulp fiction, en las que no, nunca he estado pero de las que puedo decir que seguro apestan así ¿Lo tienes?

Vale, pues ahí, entre ese barullo de personas apresuradas y nerviosas estaba yo; era mi primer día de clase, mi primera mañana de facultad, el principio del fín, o eso pensaba. Chaqueta vaquera, pantalones campana, mochila de Jordi Lavanda, pelo rebelde y corto, vamos, todo un espectáculo kitsch para los sentidos sí, pero esa era yo, la antítesis de la cheerleader popular de instituto americano yankie, que daba color a la historia y que aún hoy sigue dando gracias a Dios de que en la facultad no pegaran a los pardillos, como en el colegio.

Pero centrémonos, en la historia; Me recuerdo abriendo la puerta como si fuera ayer, o no exactamente pero sí como si hubiera sido sólo hace unas semanas, esa expresión es muy engañosa, nadie tiene tan buena memoria, ni yo. Fue ver el percal y querer largarme, lo recuerdo claramente, porque cualquiera olvidaría ese impulso irracional que sentí de repente, de salir pitando y cambiarme de carrera, o de país o fíjate tú que cosas,de apuntarme a un programa de protección de testigos, cualquier cosa menos estar allí rodeada de esa gente tan fina que me miraba raro, o normal o... yo qué se,me miraban y yo solo quería largarme. Pero no, le eché narices por una vez en mi vida y avancé; era o bronca o vergüenza, una de dos, y os puedo asegurar que si os pudiéraís escaquear de una charla como las que da mi padre a veces, os comeríais todas las vergüenzas del mundo, o bueno, casi todas, que las mias son muchas.

Pregunté a una de las chicas que parecían más normales para ver si podía indicarme donde estaba la clase de los de primero, grupo A suponía porque mi apellido empezaba, y empieza, por "C" y aquél ser anodino en el que nadie se habría fijado de no haber buscado como yo, pasar desapercibido, me dijo: "Pues claro, morena, al fondo a la izquierda". ¿Morena? Busqué sin respuesta el motivo de aquella confianza, menuda tía;sentí mancillado mi nombre y pensé que casí hubiera preferido que hubiera utilizado un "tesoro" o "cielo" o cualquier otro nombre de esos que cuando alguien emplea me recuerda irremediablemente a una prostituta en ejercicio, así que sí, que buen comienzo.Y así, un poco avergonzada, avancé despacio hacia dónde aquella chica me había indicado y me apoyé en la pared con la firme intención de o bien pasar por autista, o por borde, pero que me dejaran en paz por aquel día, que no era el mejor de todos; ya que:

a) Yo siempre odié y odio derecho y me veía obligada a tener que estudiar aquella carrera tediosa.
b) Y dos, Soy un ser asocial, tímido y sí, muy borde cuando estoy cabreada, no como Clint Eastwood, pero casi, así que era mejor dejarme en paz.


Entonces, contra todo pronóstico, se me acercó una chica, y dos, y tres,incluso cuatro, y de repente ya había hecho amigas, sin mover un dedo, aunque puede que mi carisma hubiera tenido que ver, eso de la facultad era lo más raro que yo había visto en mi vida. Y entramos en la clase,por llamarla de alguna manera porque aquél zulo era incluso peor que la habitación en que la madre Imelda impartía las horas de latín, en la que como no podía ser de otra forma, olía humanidad (¡A las 9 de la mañana!),y claro, aquello, como os podreís imaginar era gloria bendita. Entonces allí entró un hombre, un hombrecito fuerte de voz chirriante, tan parecido al Grissom de Csi que daba risa, y que entre sudores y un compañero en la primera fila que guardaba cierto parecido con Alex Ubago, empezó a hablar a las masas, aquellas mismas que seguramente no entendieran aún un pimiento sobre lenguaje jurídico, sobre el delito, típico, antijurídico y culpable, mientras a mi todo sonaba a chino, y sí, mientras seguía queriendo largarme a casa, sin dejar de mirar aquél tatuaje en el brazo del compañero de la fila primera. Había que alegrar la vista, que si no...


Y así pasó toda la mañana, porque pasó aunque se hizo eterna,entre constituciones como normas supremas del ordenamiento jurídico y derechos de romanos de los que ya no se acordaba ni su tía, que después de todo no fue tan mala."Tan" he dicho, al fin y al cabo estaba Alex Ubago, que por cierto, jamás volvió por la facultad, ¿Quién dijo suerte?

Y llegué a casa y me dormí, que me lo merecía, vaya que me lo merecía. Y 1825 días después, (o algunos menos que aún no ha acabado el año) abrí los ojos y me dí cuenta de que tenía prácticamente acabada la carrera, diciéndome a mi misma con franqueza que el esfuerzo había sido nulo y las clases escasas, aunque dando gracias de seguir con vida después de todos aquellos truños que había tenido que memorizar ,de todos los gilipollas que había tenido que aguantar, y de todos los orales y ridículos que había tenido que padecer. Qué vida ésta.

Y suspiré de alivio. Joder, ahora mejor, mucho mejor, ni punto de comparación. Ahora para empezar, mi pelo ya no se parece al de Mónica Geller en aquel capítulo de friends en que había humedad, sigo siendo asocial pero he aprendido a disimularlo; a veces cuando me sale, he conocido gente que de verdad merece la pena, otros ójala no hubieran aparecido nunca, y ahora existe muchachada nui, entre otras cosas. Vamos que sigo quejándome pero menos.

Y supongo que sí, que ese fue el comienzo, y ahora llega el fin, y que me da un poco de pena,debería ¿no? después de todo algunos de los recuerdos son graciosos, otros mejor no comentarlos. Pero todavía quedan muchos capítulos por contar, para darle un toque enigmático al relato, si podeís y tenís ganas de soportar mi peculiar sentido del humor claro, como espero que asi sea, y además, que aún no puedo cantar victoria, que todavía me queda, una miajita para poder acabar. Que pase pronto, ¡por Dios!

9 comentarios:

Buscando un lugar dijo...

en primer lugar, matizaré tus palabras; bueno, en la universidad no habrán los matones del colegio, pero los 4 gilipollas que deciden amargarte sencillamente porque ellos saben más que nadie, sí. el que es tonto de pequeño, o cambia y madura, o es tonto de mayor. jajaja.

a mi me quedan dos hermosas asignaturas para terminar mi carrera.

en estos tres años, me he puesto más gorda. he tenido algunas parejas. me hice un tatuaje y unos piercings. he seguido siendo yo misma. y he aprendido todo lo que he podido :)

Anónimo dijo...

Puedes decir cual es la música q pones de fonde? te lo agradecería...

Niña triste, hiperestésica dijo...

La primera canción es de joshua radin, brand new day :)

Lourdes dijo...

Tu impresion sobre el primer dia de clase me recuerda bastante a la mia, yo tambien queria largarme, me dio un miedo horrible aquellas aulas llenas de gente extraña, pero por suerte alli me quede porque era lo que realmente deseaba. Comprendo que te de lastima acabar, al fin y al cabo, la facultad es la mejor epoca de la vida, yo no lo cambiaria por nada del mundo. Tienes razon hay determinados indeseables que seria mejor que no hubiesen aparecido por nuestras vidas, pero logramos hacer amigos, buenos amigos y eso lo compensa todo, los orales, los nervios de los examnes, los infumables codigos que nos hemos tenido que estudiar... Asique na mucho animo y aprobecha tus ultimas asignaturas de estudio, luego lo echaras de menos. Y no te preocupes que siempre podras ir a la facultad ha visitar a los que somos mas lentos y aun nos queda un poquito para terminar.

Anónimo dijo...

Muchas graciasmpor lo de la canción. eres un encanto. Creo q te conozco de vista y me encanta cómo escribes y leerte.
Lamento mucho el trago por el que estás pasando y te mando muchas fuerzas y mucha energía.
te mereces ser feliz y levantarte enfrentandote a los días con valentía.
Pronto aprenderás a vivir con ello y volver a sonreír.
Un besazo

Anónimo dijo...

veo un estilo renovado o es cosa mía?

me ha encantado eso de muchachada nui, cuanta razón tienes.

yo que tú no me quejaría, después de todo, no vives en un régimen dictatorial típico de la eso. Aunque sé lo que dices.

Claire.

Niña triste, hiperestésica dijo...

Jo, y a mi me encanta que me comentes, muchas gracias! Eres de Palencia entonces no? :)

Anónimo dijo...

Si, soy de Palencia.
Gracias a tí por ser como eres, demuestras mucho tu fortaleza.

Niña triste, hiperestésica dijo...

¿Y me conoces de vista? qué gracia, por qué no te animas a hacerte un blog, ya de paso, revelar tu identidad? ^^