Hoy he vuelto a recordar

 


Hay muchas canciones de "La habitación roja" que podrían describir lo que siento en este momento. Es gracioso, porque ni siquiera soy la misma persona que las escuchaba, porque hay una línea, muy tajante, que divide mi existencia, la que define los días en los que era feliz y la que atravieso hoy. Y no, hoy no escucho canciones que me ponen contenta porque precisamente me hacen llorar.

Sin embargo empiezo a tararear "hoy he vuelto a recordar", porque por algún motivo ha empezado a reproducirse en mi cabeza y ha despertado en mi cabeza algo que no creía tener dentro: el recuerdo de como era hace tiempo, cuando sonaban en casa aquellas letras, y por un instante, he permanecido dentro de ese recuerdo. Reconfortante, amable, bonito y sobre todo...lleno de paz.

Pienso en ti entonces y  tengo miedo, tengo miedo de haberte olvidado y de que lo que siento en este momento no es real. De estar magnificando mis recuerdos, de estar olvidando cosas importantes, de perderlo todo. No sé explicarme.

Siento que sí, que ahora mismo los recuerdos no tienen la misma intensidad, aunque el dolor en el pecho cuando me acuerdo de ciertas cosas es fulminante. Dicen que con el tiempo algo así se desvanece, pero en realidad yo creo que muta, sigue doliendo. No sé si es importante haber olvidado ciertos detalles o es solo la consecuencia natural del paso del tiempo. Quizá un mero mecanismo de defensa.

Me acuerdo que me encantaba ir a conciertos, y que luego siempre me escribías para ver si estaba bien. De tu frase favorita del estado de messenger y cuando aparecía una ventanita que me chivaba que estabas conectada. Todos mis recuerdos parecen anticuados porque claro, han pasado tantos años que yo era todavía una niña Las paredes del despacho, negras, cubiertas de cuadros entre cubistas y expresionistas. El ascensor de estilo napolitano, la jaula que lo encerraba, las escaleras empinadas y el ruido de la gente con prisas corriendo de un lado a otro por la Plaza Mayor de Valladolid.

Sin embargo, hay cosas que no recuerdo. He olvidado si te gustaba ir de compras, hablar de política o sí notaba que me querías, quizá no lo pensaba. No sé como me querías y eso me aterra y me duele también. Hay cosas que ni puedo escribir porque solo invocarlas me produce desamparo y tristeza. Me produce algo que no deseo que sienta nadie jamás.

Luego..te recuerdo recogida. Piadosa, llena de luz, como un ángel.

Me acuerdo cuando papá me dijo que te ibas a morir porque...¿Quién puede apagar la luz del sol?

Me agarro la mano. Busco instintivamente algún rasgo que me devuelva a ti, que me haga parecerme a ti. No hay consuelo posible.

Lo más difícil del mundo es vivir esperando algo que no volverá. Ya nada vuelve a estar a la altura de tus expectativas. Ni siquiera tú misma.

Entonces me pregunto...¿Se puede querer a un recuerdo que empieza a estar descolorido? No, tengo la certeza de que te quiero a ti, etérea y colorida, desdibujada y lejana, a veces más cercana. Nunca dejaré de hacerlo.

No te dejo ir, quiero que estés en mi mente cada segundo. Te echo tanto de menos que me da miedo.


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