Una pequeña luz.

 


Papá siempre me llamaba Antoñita la fantástica, porque tengo la cabeza llena de pájaros.

Con los años, los pájaros, han sido sustituidos por muchas fobias, inseguridades, sueños rotos, así que los pájaros han ido cayendo uno por uno y ahora mismo...no queda mucho más-.

Ojalá hubiera un punto de retorno donde conectar de nuevo con las sensaciones agradables de hace unos años. Ya ni me importa que sean tristes. Solo que haya algo.

Una pequeña luz.

Comentarios

Entradas populares