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Partículas de tiempo.

Se que durante años vagué sin rumbo, dándome cabezazos contra la pared, queriendo lo imposible. Te veía tan cerca, puro, tan de ver...

miércoles, 1 de abril de 2009

¿Y si fuera verdad?





¿Qué posibilidades hay de ver cumplido un sueño?¿De ver realizada una fantasía inalcanzable? ¿Qué tipo de alineación astral o designio místico ha intervenido en la conversión de tu más sagrada ficción en pura realidad?

Mi historia no es larga, comenzando un día concreto, hace no mucho tiempo, mientras una canción sonaba fuertemente en la habitación de al lado. Lo recuerdo bien, porque captó totalmente mi atención por unos segundos. Ni siquiera supe escribir bien su nombre, al intentar descargar la melodía torpemente. "Frank" rezaba la búsqueda, y después de varios intentos fallidos, el sonido de aquel tema lo envolvía todo, cada rincón de mi sistema nervioso, acelerado por el ritmo de la guitarra estridente.

A partir de entonces, aquella música no dejó de sonar jamás; en momentos alegres y no tanto, en recuerdos lejanos, o más cercanos,o allí mismo en el más nítido, de fondo en la sala de estar, mientras recibí aquella noticia tan triste, mi diecinueve cumpleaños, que cambiaría toda mi existencia. Por eso, es fácil entender que esas canciones, como las de otros grupos posteriores, conformen parte de la historia de mi vida, para lo bueno, para lo malo, con nostalgia y tintes de melancolía, dibujando en mi rostro una sonrisa de desconsuelo o esperanza, en función de lo que evoquen.

Y Ahora las cosas han cambiado. Los ídolos no lo son tanto debajo de la sombra de tu ausencia y refulgen tristemente ocultas bajo la capa de la inevitable indiferencia, las ilusiones, son eso, ilusiones, como meros reflejos de lo que nunca podrá ser. Pero una parte de mi ser, aquél que se pasó tardes enteras aprendiéndose unas letras imposibles, adorando la forma de vestir de aquella original banda escocesa y memorizando hasta la última nota de su biografía más actualizada, tiembla al pensar en la idea con la que tanto soñaba tiempo atrás.

Y es extraño, como un eco cruel que resuena lejanamente con una intensidad menor pero que sin embargo revuelve cada fibra de mi ser, hasta ahora entregada al hastío. Y me pregunto si no es una broma cruel del destino, que me compensa, de la más inimaginable de las formas, o que detrás estás tú, que me ayudas, guiñándome un ojo, porque aún recuerdas como lloraba al escuchar aquella canción, o nuestras broncas por mi monopolio de la radio del coche...

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