Irene

 


Hoy me han llamado Irene.

Quizá si fuera Irene, o Inés, como me llaman otras veces, todo fuese más fácil.

Quizá cambiar sea lo mejor.

Empezar de cero.

Reiniciar.

Fingir que soy otra cosa hasta que finalmente sea esa cosa.

Y digo cosa, no persona, porque ya ni siquiera sé quién, qué soy. 

La que canta, la que baila, la que llora, la que se mira al espejo y siente ganas de pegarse fuerte. La que se ríe e intenta hacer reir. La que llora cuando alguien llora por un ser querido delante de ella. La que se dedicó a escuchar canciones de amor de Amaia mientras la reventaban el corazón en pedazos, o la que lo reventó otras veces sin querer.

Soy un mar de dudas.

Y me pregunto si no serán las cosas mucho más fácil en un lugar donde no tenga tanto lastre, Donde dejar de caminar detrás, que no debajo de esa sombra que no puedo olvidar.

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