Thank you for curing me of this ridiculous obsession with love! (Moulin Rouge)
Me pregunto porqué esa obsesión con estar atados. Con tener pareja, Por qué desperdicié tantos años bajo la falda de la camilla de mi abuela ideando besos de película que jamás fueron como los vi en su día pasar delante (o detrás) de mis ojos.
Y porqué aún sigo pensando que volveré a sentir lo mismo que cuando tenía dieciocho años y me enamoré por primera vez, y cada beso sabía yo que sé, sabía como si se fuera a acabar el mundo, es imposible describir ese vuelco al corazón que llevó a Patricia a describirme como "una enamorada del amor". Y lo feliz que era cada vez que me abrazaba al tronco robusto de aquel chico mayor que con su ingenio me hacía volar a otro planeta. Aquel amor fue mi ruina, porque nunca más supo igual. Quizá porque era el primero o quizá porque era cierto e inexplicable y solo podemos sentir tantísimo y tan fuerte una vez. (aunque fuera la persona más equivocada del mismo planeta al que me hacía volar).
Y me pregunto como aquella chica, la fascinada del amor, de los sentimientos, de los besos, como aquella niña enamorada de las primeras veces, de las sensaciones, del cariño, hoy se vea tan diluida y proyecte una imagen tan confusa, cuando lo único que busca, que buscaba era ese amor. Aún en las aplicaciones turbias. Aún en las letras de cualquier escrito. Desentrañando los acertijos de la mente de los demás, de aquellos que se dejaban ver. El remusguillo en el pecho. La redamancia.
No será nunca. No será.

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