A veces

Los últimos días he pensado en escribirte. En escribirte y ver qué es de tu vida. Si trabajas lejos, tienes niños, si tu pelo sigue del mismo tono rojizo, o si me has perdonado. Sí. Parece que no pero es importante porque lo hice todo mal. A veces pasa, ¿no? Los tiempos, los momentos, las personas, no son los buenos. Aquel año fue como estar en el interior de un volcán que no se sabe bien en que momento va a entrar en erupción. 

Me acuerdo de lo malo. Me acuerdo de lo bueno. Como en una balanza. Recuerdo una tarde antes de entrar a trabajar en el piso pequeño de la Bocaplaza donde no existía tanta gente como ahora. Recuerdo otra, casi noche, después de pelear. Había momentos de una conexión casi etérea. Aunque no nos entendimos, sí lo hacíamos en formas que no se pueden explicar sin recurrir al tacto y a la piel, que parecía pegamento. Me hace gracia una escena que me viene a la mente en ocasiones, cuando bajo la ducha me dijiste, ¿sabes? Te pareces a Millie Bobbie Brown. Nunca nadie, probablemente me había visto así, con el rimmel bajando por las pestañas y en cascada y el pelo mojado. 

Recuerdo aquellas manos porque abarcaban varios mundos. Pero también la distancia que sentía dentro tan fuerte e intensa. Jamás en la vida me había sentido tan sola con nadie. Tan poco.

A veces pienso en la frase que oímos hace tantos años en clase de inglés, y que me rebotó en las entrañas ya de chica. "Si quieres a alguien, déjalo libre". Ha sido mi máxima últimamente. Liberar a los demás para que no haya más dolor, porque éste es solo mío. En ese caso no lo hice bien y aquella liberación fue profundamente egoísta. Lo que no significa que fuera mi culpa, aquí no hay culpas. Los adultos no siempre somos funcionales.

Somos los recuerdos. Hoy mi estómago se agita y se encoge. "Tiemblo ante la idea de enfrentarme a un día raro", canta Iván Ferreiro. Bajo los árboles y el polvo del pólen todo es raro. Pero tuvimos aquellos momentos y guardo las cicatrices, en la piel, en la ropa, en el alma. Aquellos días raros.

Me quedo con una noche en el patio de un hostal, copa en mano y estrellas en el cielo. Gracias por dejarme ser esa persona un tiempo.



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